Una semana después:
— Tenemos que irnos.
— ¿Vas con nosotros? —pregunté.
— Que más quisiera yo, pero la agencia no me lo permite.
— ¿Por qué?
— Son requisitos y tengo que cumplirlos.
No quería irme, de verdad que no, pero tenía que hacerlo. Sabía que aunque no viviría allí más, parte de mí, de mi vida y de mi corazón estarían por siempre en aquella casa que fue un hogar para mi hermano y para mí durante todos estos años. Aquella familia de la cual quisimos escapar al principio se había convertido en una verdadera familia para nosotros, no habían palabras suficientes en este mundo que pudieran explicar lo duro que era para nosotros saber que todo aquello quedaría atrás.
— Te quiero mucho, Isabel —la abracé.
— Yo también los quiero a ustedes. Todos estos años me han servido para cambiar muchas cosas en mí vida.
Mercedes llegó con un hombre bastante alto interrumpiéndonos.
— ¿Ya están listos? -preguntó.
— Sí, todo listo —asintió Isabel.
— En ése caso no hay tiempo que perder, tenemos que estar en la agencia en dos horas.
Mientras caminábamos hacia la puerta, sentí una tristeza enorme. De repente, habló Robert y dijo:
— Aquí estaremos por si algún día regresan o quieren venir a visitarnos.
— Los quiero mucho y jamás los voy a olvidar —les dije mientras me acercaba más a la puerta para irme.
— Adiós, Alison —se despidió Kely.
— Adiós, Kely.
— No olvides lo que hablamos.
— No lo olvidaré, cuando tenga oportunidad te marco.
Nos retiramos de la casa y mientras más nos alejábamos, más triste me sentía.
— Se que esto no es fácil para ustedes —dijo Mercedes.
— No, usted no sabe lo difícil que es para nosotros porque no es a usted la que tienen de un lugar a otro. ¡Así que no me diga que lo sabe porque nadie sabe lo que sentimos mi hermana y yo! -espetó Steven.
— Comprendo tu coraje, Steven, y lamento que tengan que pasar por todo esto, pero esta decisión no la tome yo. Llevo muchos años trabajando para la agencia y jamás había vivido una situación como esta. Esto es tan difícil para ustedes como para mí.
— Te pido disculpas.
— No tienes porque pedir disculpas, sé que tienes coraje y te comprendo.
Seguimos rumbo a la agencia donde nos estaría esperando nuestra madre, aunque para mi seguía siendo la señora Judit. Todavía no sentía llamarla madre y mientras más nos acercábamos, más confundida me sentía.
¿Como serán nuestras vidas desde ese momento?
ESTÁS LEYENDO
De un sueño a la Realidad(editando)
General FictionA lo largo de nuestras vidas, siempre vivimos de sueños esperando que se hagan realidad. Pero logramos despertar y abrir los ojos y es ahí cuando nos damos cuenta de que la realidad es otra, la cual tenemos que enfrentar día a día. Pero... ¿Que pasa...
