Capítulo 19

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Terminando la clase de deporte se acercó Ricardo a mi, lo note un poco extraño, como si me tuviera miedo.

— ¿Tu eres Alison? — Pregunta con voz temblorosa.

— ¿Si, porque?

— No es nada malo, sólo que como siempre estas callada en clases, no me atrevía acercarme a ti.

— No te preocupes, lo que pasa es que no acostumbro molestar a nadie.

— ¿Tu eres nueva aquí? — Pregunta curioso.

— No, este es mi segundo año en esta escuela. — Respondí sin voltear a verlo.

— ¿Te gusta esta escuela? — Pregunta.

— Si, aunque al comienzo me sentía un poco perdida y desorientada, con el tiempo me fui acostumbrando. — Respondí mientras observaba lo que el profesor escribía en la pizarra.

Del otro lado del salón se encontraban Lourdes y Verónica mirándome hablar con Ricardo y me hacían señales y reían como tontas.

— ¿Te gustan las clases? — Pregunta Ricardo interrumpiendo mi mirada dirigida a mis amigas.

— Sí, me gustan, al principio te sientes un poco extraño pero ya te vas acostumbrando. — Respondí en tono sutil.

— ¿Vives cerca de aquí? — Pregunta curioso.

— Sí, vivo a media hora de la escuela ¿porque?

— Sólo preguntaba, yo vivo en la otra cuadra detrás de la escuela, me acabo de mudar con mi padre y mi hermano menor.

— ¿Tu hermano también va a estudiar aquí?

— Sí, pero le falta una carta para poder inscribirse, el va un grado menos que yo.

De pronto se escucha la voz del profesor.

— Bueno chicos tenemos una salida el viernes, les entrego los permisos para que los traigan filmados por sus padres, me los entregan mañana filmados y no olviden que el que no me lo entregue filmado, no podrá ir a la gira.

— Creo que seguimos hablando en otro momento si no hay ningún inconveniente. — Dice Ricardo con una sonrisa.

— En otro momento hablamos. — Dije mientras me retiraba del salón.

Cuando salí del salón, Verónica y Lourdes me estaban esperando para atacarme con preguntas.

— ¿Que te dijo? ¿tu le gustas? — Preguntan curiosas.

— Sólo hablamos, nada más y no sean curiosas chicas que la curiosidad mató al gato.

— Ay, amiga, como se nota que te gusta Ricardo. — Dice Verónica.

— Ustedes saben que es demasiado pronto para esas cosas, además yo estoy enfocada en subir mis calificaciones, no quiero defraudar a mi madre, bastante tengo con lo que pasó.

— Lo sé amiga, pero eso no quita que seas feliz con alguien. — Dice Lourdes.

— Lourdes tiene razón amiga, el que estés dispuesta a subir tus calificaciones, no quita que puedas tener la oportunidad de amar nuevamente.

— Tienen razón las dos, pero es muy pronto para eso. Apenas conozco a Ricardo y solo le puedo ofrecer mi amistad por el momento.

— Así se habla amiga, ya el tiempo dirá si es el indicado para ti. — Dice Verónica con una sonrisa.

— Bueno, vamos a la clase de matemáticas porque ustedes saben que esa profesora no perdona a ningún estudiante por llegar tarde a su clase y yo no estoy para reportes. — Dije dirigiéndome al salón.

Entramos al salón y la profesora nos llamó la atención por haber llegado unos minutos tardes a su clase. Ella solía ser muy estricta con la puntualidad, no le gustaba perder minutos de clases. Sabía que después de recibir ese regaño, mi madre recibiría una carta, pero no fue así. Por primera vez la profesora no me reportó, pero eso no significaba que podía seguir llegando tarde a su clase.

De un sueño a la Realidad(editando)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora