Luego de un largo rato, regresé a casa, mi madre estaba más tranquila. Fui a mi habitación sin decir una sola palabra y allí estaba Juli, escuchando música. Sólo tome unas cosas aún sin articular palabra, pero cuando al salir de allí me topé con mi hermano.
— ¿Adónde vas con tanta prisa? —me preguntó.
— A casa de Lourdes, tengo un trabajo que entregar en la escuela —le dije.
— Solo recuerda no llegar tarde.
— ¿Tu también estas como mamá?
— No, sólo que no quiero que nada malo te pase.
— Creo que ya estoy bastante grande para cuidarme sola —fruncí entrecejo molesta.
— No entiendo qué te pasa, ya no eres la misma Alison de antes —me dijo, viéndome con decepción.
— Discúlpame. Sé que últimamente no me he portado bien contigo, tú no tienes la culpa de mis enojos —lo abracé.
— Luego hablamos cuando estés más calmada. Ahora ve con tu amiga que debe de estar esperándote —me sonrió.
— Te quiero, hermano.
— Yo también te quiero.
Me dirigía a la casa de mi amiga para terminar un trabajo de la escuela, de pronto sentí como si algo detuviera mis pasos. Frené en seco y miré a todas partes en busca de algo, pero no estaba segura de qué. Mis ojos se clavaron en mi Lourdes quien estaba a lo lejos coqueteando con alguien, me acerqué un poco más, era Peter. Solté mi mochila yendo directo a ella, pero la muy cobarde salió corriendo en cuanto me vio.
— ¿Que significa todo esto? —le pregunté a Peter. Furiosa.
— No es lo que piensas —respondió nervioso.
— ¡Yo no estoy ciega, alcance a ver claramente como mi amiga coqueteaba contigo! —espeté molesta.
— Tranquila, mi amor, que yo solo tengo ojos para ti.
Mintió.
— ¡Los ojos son los que le voy a sacar a esa traidora, sólo deja que yo la agarre!
— Luego hablamos cuando estés más calmada —me dijo y se fue.
Otro cobarde.
— Esto no termina aquí, ya habláremos luego tú y yo.
Me alejé molesta y pensando en muchas cosas, cansada de tantas traiciones. Llena de coraje y odio por tantas cosas que sólo pensaba en vengarme.
Día siguiente:
Llegué temprano a la escuela para repasar la tarea, pasaron varios minutos y llegaron mis compañeras de salón.
- Hola, Alison —me saludó Verónica, una de las chicas más popular de la escuela.
— Estoy un poco enojada.
— Puedes contarme si quieres, quizás pueda ayudarte en algo.
— Hablamos después de clases y te cuento.
Sonó la campana para entrar a clases y nos dirigimos al salón.
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De un sueño a la Realidad(editando)
Ficción GeneralA lo largo de nuestras vidas, siempre vivimos de sueños esperando que se hagan realidad. Pero logramos despertar y abrir los ojos y es ahí cuando nos damos cuenta de que la realidad es otra, la cual tenemos que enfrentar día a día. Pero... ¿Que pasa...
