Capítulo 16 2/2

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Después de hablar con Lourdes me fui para mi casa para enfrentar las consecuencias de lo que hice, no sabia que explicación darle a mi madre, tampoco que reacción tomaría ella. No podía borrar su rostro de mi mente, la decepción que ella sentía por mi era grande.

Luego de un largo rato caminando pensando que decirle a mi madre, al fin llegue a mi casa. mis piernas temblaban tanto que podía escuchar mis rodillas rechinar, tenia el rostro lleno de sudor, pero no de calor, mas bien por el temor de tener que ver a mi madre frente a frente.

Subí las escaleras despacio y cuando llegue frente a la puerta, mi hermano Steven estaba esperándome.

— Al fin llegas — Dice Steven cruzando los brazos.

— ¡Tu mejor no te metas, porque el asunto no es contigo! -Grite molesta.

— Mejor así, porque no me gustaría estar en tus zapatos -Responde en tono burlón.

— ¡Ay! Steven, tu mejor guarda tus comentarios, porque si de mentiras hablamos, tu ganas el primer lugar.

— ¿Tu que sabes flaca metiche? — Pregunta sorprendido.

— Se mas de lo que te imaginas. como por ejemplo, donde te metes los domingos.

— Mamá sabe que yo los domingo voy a jugar deportes con mis amigos.

— ja,ja... no me hagas reír, ¿acaso te crees que yo no se lo que haces?

— No hago nada malo.

— Ese cuento de que juegas te creerá mamá, porque yo se más que eso.

— Tu no sabes nada.

— Cállate Steven, que tú santo no eres y te advierto que si tú abres la maldita boca yo también sabré abrir la mía, así que mejor, tú en tus asuntos y yo en los míos.

— Con qué sacó las garras la leona — Comenta en tono burlón.

— De alguien lo aprendí, porque tuve un buen maestro.

— ¿De que hablas?

— Hablo, de que todo lo que he aprendido, lo aprendí de ti.

— No,no,no. A mi no me metas, que yo sólo te aconsejaba.

— Púes gracias por tus consejos hermano, porque los aprendí al pies de la letra y bien que aprendí, por eso ya no me dejo coger de estúpida de nadie.

— Alison, tú no eras así hermana, mamá no se merece que seas así con ella.

— En eso tienes razón y por eso estoy aquí, para enfrentar mi error pase lo que pase, porque ella no se merece lo que le hice, pero a ver tú cuando te decides a decirle la verdad y ya veremos si ella te sigue teniendo como el hijo bueno y sincero.

— ¿De que verdad hablas? ¡Estas loca!

— Loca no estoy, yo se lo que digo, pero luego hablamos tú y yo hermano, porque ahora tengo que hablar con mamá.

Abrí la puerta despacio y estaba mi madre sentada en su mecedora con su cabeza gacha y la mirada pérdida, me acerqué despacio a ella.

— Mamá... — La llamé en tono suave.

Ella se levantó despacio y sin decir nada, me dio una cachetada que jamás voy a olvidar.

— ¡Te mereces esa cachetada y muchas más, después de lo que hiciste!

— Perdón mamá — Dije con lágrimas en mis mejillas.

— ¡Lo que hiciste no tiene perdón, traicionaste la confianza que tenía en ti! ¡jamás pensé que tu me harías esto.!

— Se que no merezco tú perdón y entiendo lo que estás sintiendo, pero al menos deja que te explique...

— No hay nada que explicar, ya el daño esta echo.

— Pero mamá...

— Vete a tú habitación antes de que derrame sobre ti todo el coraje que siento.

Me retiré a mi habitación y allí estaba mi hermana Juli escuchando música suave.

— ¡Ay! Hermana en que lío te haz metido con mamá, tú sabiendo como es ella — Dice Juli acercándose a mí.

— Pero no me dejó que le explicara — Dije en tono triste y con lágrimas rodando por mis mejillas.

—  Alison, tú sabes que mamá odia las mentiras y más cuando la involucran a ella.

— Lo sé, pero al menos me hubiera escuchado.

— ¡Te vas olvidando de la salida este fin de semana, porque de esta casa tú no sales a ningún lado! Me grita mi madre desde el pasillo.

Salí de la habitación al escuchar a mi madre.

— No... Mamá, mis amigas me invitaron a la playa el sábado.

— ¡Púes te vas haciendo a la idea de que no vas!

— Eso no es justo mamá, ya había quedado con Verónica.

— Púes le dices que no vas y punto.

— ¡No es justo mamá!

— Lo que no es justo, es lo que tú me hiciste a mí.

— ¿Porqué mamá? Voy a quedar mal con mis amigas.

— Púes en eso tenías que haber pensado antes de hacer lo que hiciste, esas son las consecuencias de tus actos, ahora te aguantas y la próxima vez piensa bien las cosas antes de hacerlas y ahora vete a tu habitación que no quiero verte.

— Pero mamá...

— Pero nada, Alison y ahora vete.

Me encerré todo el día en la habitación, pensando en como hacer que mamá me perdone lo que hice y me deje salir con mis amigas el fin de semana, ella sabía que lo más que me dolería es que no me deje salir con mis amigas, por eso lo hizo.

Me lo tengo merecido por no pensar en las consecuencias, ahora tengo que enfrentar lo que hice.

De un sueño a la Realidad(editando)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora