Capítulo 18

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Llegó el lunes, me desperté temprano, estaba feliz porque por fin saldría de ese encierro del fin de semana. Mientras me vestía para ir a la escuela se escucha la voz de mi hermana Juli.

— Alison, no hagas tanto ruido y déjame dormir.

— No te preocupes que ya me voy para la escuela.

— Asegura bien la puerta cuando te vallas y que tengas un lindo día.

— Adiós. Ya me voy. — Dije lanzándole una almohada en la cabeza.

— Alison, estúpida quiero dormir. — Dice Juli semi dormida.

— Ja, ja, tonta nos vemos en la tarde. — Cerré la puerta de la habitación.

— ¡Recuerda que es a estudiar!— Grita mi madre desde la cocina.

— Si, mamá. — Respondí en tono bajo.

Al llegar a la escuela me encontré con Lourdes que me estaba esperando.

— Alison, por fin llegas. Te llamé anoche pero no contestaste.

— Me dormí temprano, no tenia nada que hacer.

— ¿En qué quedó lo de tu mamá?

— Ni me lo acuerdes. Tú sabes como es mi madre, con decirte que no quiso escucharme, me pegó una cachetada y lo demás ya lo sabes.

— Ay amiga, espero que eso te sirva de algo, porque ya me doy cuenta que me quedé corta cuando dije que conocía bien a tu madre.

— Ya olvida eso amiga, ahora dime, ¿cómo te fue el sábado?

En ese momento se hace presente la voz de Verónica.

— Alison, Lourdes ¿ya vieron el chico nuevo?

— No, no lo hemos visto. — Responde Lourdes.

— Está... guapísimo. — Dice Verónica.

— Por Dios, Verónica, para ti todos los chicos están guapísimos. — Dije en tono de burla.

— Ja,ja, tú si que te pasas, Alison. — Dice Lourdes

— Si no me quieren creer pues allá ustedes.

— Como tú digas Verónica, luego lo vemos. — Dice Lourdes sarcástica.

— ¿De qué hablaban ustedes cuando yo llegué?

— Hablábamos de lo que pasó el fin de semana. — Contesta Lourdes.

— Bueno... ya cambiemos ese tema. — Dije en tono bajo.

— En eso tienes razón, Alison. Olvidemos ese tema y hablemos de otras cosas. — Dice Verónica.

— ¿Como de qué quieres hablar? — Pregunté.

— Como por ejemplo del chico nuevo o del chico que te tenía loca en la playa el sábado. — Dice Lourdes en tono burlón.

— ¿De qué chico hablan ustedes?. — Pregunté con curiosidad.

— Ja,ja, que te cuente Verónica, ella te puede dar detalle por detalle.

— Ni me lo acuerdes, que poco me falto para tener pesadillas.

— ¿Tanto te flechó el chico? — Pregunté.

— ¡¿Queee?! ¡Estás loca Alison, ese chico lo único que puede provocar son pesadillas!

— ¿Tan feo estaba? — Reí.

— Feo es poco. Y ya cambiemos de tema que no quiero dañar mi día.

De un sueño a la Realidad(editando)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora