Capítulo 7

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Llegamos a la casa y corrí a mi habitación, no tenía ganas de hablar con nadie, sólo sentía tristeza y un dolor enorme que me sólo me dejaba un vacío en el pecho.

— Alison, abre la puerta, necesitamos hablar —dijo Isabel desde el otro lado de la puerta.

— No quiero hablar con nadie, sólo quiero estar sola —mis lágrimas rodaban por mis mejillas.

— ¿Me prometes que habláremos luego?

— Si, luego hablamos, cuando me sienta mejor.

Al cabo de un rato volvieron a golpear la puerta.

— Alison, soy Steven, ¿podemos hablar?

— ¿De qué quieres que hablemos? —pregunté.

— De lo que pasó hoy —me dijo.

— Sé que lo que pasó hoy no debió pasar, pero todos estos años me han hecho cambiar. No sé si es odio, rencor o miedo lo que siento por dentro -dije bañada en lágrimas aún confundida por todo lo que había pasado.

— Lo sé, hermana, y te entiendo. Yo también me siento igual —me abrazó al yo dejarlo pasar a mi habitación.

— Nadie imagina lo que siento.

— Yo sí sé lo que sientes, no olvides que soy tu hermano, que todos estos años he cuidado de ti y lo seguiré haciendo siempre —me abrazó otra vez y lo escuché sollozar.

— Te quiero mucho, Steven.

— Yo también te quiero hermana. Ahora vamos bajemos, la comida esta lista y la señora Isabel nos espera en el comedor, le debo una disculpa.

Bajamos al comedor y allí estaban Isabel, su esposo Roberto y sus dos hijos. Por la manera en que cruzaban sus miradas, pude darme cuenta que ya estaban enterados de lo que pasó.

— ¿Cómo te sientes, Alison? —me preguntó el señor Roberto.

— Estoy bien.

— Bueno, vamos a comer y luego hablamos con calma —habló Isabel.

Nos sentamos a comer todos en silencio, como si mi hermano y yo fuéramos parte de la familia. Luego de comer me retiré a mi habitación sin decir nada. Al cabo de un rato, me llamó Isabel.

— Alison, ¿podemos hablar? —insistió.

Abrí la puerta y enseguida me abrazó enseguida.

— Sólo quiero decirte que no estoy molesta contigo por lo que pasó hoy, sé que no ha sido fácil para ti el no tener a tu madre durante todos estos años, pero tampoco lo ha de haber sido para ella el estar sin ustedes.

— Lo sé, pero estoy muy confundida.

— Yo te comprendo, al igual que a Steven, pero me gustaría que le dieran una oportunidad a tu madre, todos cometemos errores en algún momento de nuestras vidas.

— No te prometo nada, pero trataré de acercarme a ella. Sólo necesito tiempo.

— En ese caso no se hable más del tema —salió de a poco de mi habitación.

Qué sola me siento.

¿Tendrá razón Isabel? ¿Que será de nosotros?

De un sueño a la Realidad(editando)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora