Llegamos a la casa y corrí a mi habitación, no tenía ganas de hablar con nadie, sólo sentía tristeza y un dolor enorme que me sólo me dejaba un vacío en el pecho.
— Alison, abre la puerta, necesitamos hablar —dijo Isabel desde el otro lado de la puerta.
— No quiero hablar con nadie, sólo quiero estar sola —mis lágrimas rodaban por mis mejillas.
— ¿Me prometes que habláremos luego?
— Si, luego hablamos, cuando me sienta mejor.
Al cabo de un rato volvieron a golpear la puerta.
— Alison, soy Steven, ¿podemos hablar?
— ¿De qué quieres que hablemos? —pregunté.
— De lo que pasó hoy —me dijo.
— Sé que lo que pasó hoy no debió pasar, pero todos estos años me han hecho cambiar. No sé si es odio, rencor o miedo lo que siento por dentro -dije bañada en lágrimas aún confundida por todo lo que había pasado.
— Lo sé, hermana, y te entiendo. Yo también me siento igual —me abrazó al yo dejarlo pasar a mi habitación.
— Nadie imagina lo que siento.
— Yo sí sé lo que sientes, no olvides que soy tu hermano, que todos estos años he cuidado de ti y lo seguiré haciendo siempre —me abrazó otra vez y lo escuché sollozar.
— Te quiero mucho, Steven.
— Yo también te quiero hermana. Ahora vamos bajemos, la comida esta lista y la señora Isabel nos espera en el comedor, le debo una disculpa.
Bajamos al comedor y allí estaban Isabel, su esposo Roberto y sus dos hijos. Por la manera en que cruzaban sus miradas, pude darme cuenta que ya estaban enterados de lo que pasó.
— ¿Cómo te sientes, Alison? —me preguntó el señor Roberto.
— Estoy bien.
— Bueno, vamos a comer y luego hablamos con calma —habló Isabel.
Nos sentamos a comer todos en silencio, como si mi hermano y yo fuéramos parte de la familia. Luego de comer me retiré a mi habitación sin decir nada. Al cabo de un rato, me llamó Isabel.
— Alison, ¿podemos hablar? —insistió.
Abrí la puerta y enseguida me abrazó enseguida.
— Sólo quiero decirte que no estoy molesta contigo por lo que pasó hoy, sé que no ha sido fácil para ti el no tener a tu madre durante todos estos años, pero tampoco lo ha de haber sido para ella el estar sin ustedes.
— Lo sé, pero estoy muy confundida.
— Yo te comprendo, al igual que a Steven, pero me gustaría que le dieran una oportunidad a tu madre, todos cometemos errores en algún momento de nuestras vidas.
— No te prometo nada, pero trataré de acercarme a ella. Sólo necesito tiempo.
— En ese caso no se hable más del tema —salió de a poco de mi habitación.
Qué sola me siento.
¿Tendrá razón Isabel? ¿Que será de nosotros?
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De un sueño a la Realidad(editando)
Ficción GeneralA lo largo de nuestras vidas, siempre vivimos de sueños esperando que se hagan realidad. Pero logramos despertar y abrir los ojos y es ahí cuando nos damos cuenta de que la realidad es otra, la cual tenemos que enfrentar día a día. Pero... ¿Que pasa...
