Capítulo 20

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Esa misma tarde, al salir de la escuela me encontré a mi hermano Steven esperándome afuera, me extrañó verlo, ya que desde hace mucho tiempo no pasaba por aquí.

— ¿Que haces aquí? — Pregunté sorprendida.

— Vine a buscarte para que no tengas que caminar sola a casa. — Dice y lo noté algo nervioso.

— Yo siempre he caminado sola a casa, así que si estas aquí es por otra razón. — Fruncí el ceño.

— Bueno, la verdad es que quiero hablar contigo.

— Ya sabía que por algo estabas aquí, porque desde hace unos meses andas un poco extraño.

— Lo que pasa es que tengo un problema...

— Si tienes un problema resuelve tu problema y a mi déjame en paz. — Lo interrumpí.

— Alison, tú siempre haz sabido que a mamá no le gustan los problemas y si se entera de lo que me pasa me va a matar. — Dice nervioso.

— ¿Tan grabe es que hasta te tiemblan las piernas? — Reí burlona.

— No te burles, esto es serio Alison.

— Cuéntame que te pasa, para ver si te puedo ayudar.

— Alison, tu sabes que yo tengo una novia...

— Eso lo sabemos todos. — interrumpí.

— Si, lo se, pero es que ella esta esperando un hijo mio.

— ¡¿QUE?! ¿Tú estás loco? ¡Apenas no has terminado la escuela! ¡Mamá se va a enojar! — Dije molesta.

— Es que eso no es todo.

—¿Acaso hay más? — Pregunté molesta.

— Si. — Dice aún más nervioso.

— ¿Que más tienes que decirme?

— Es que mamá no sabe que yo dejé la escuela...

— ¡¿Que te pasa, Steven?! ¡Ahora sí te volviste loco! Ahora sí que mamá te va a matar. ¡Una cosa es que tu novia esté embarazada y otra muy distinta es que dejes la escuela! — Grité furiosa.

— Es por eso que no le he dicho nada a mamá.

— ¿Desde cuando dejaste la escuela?

— Desde el semestre pasado.

— No lo puedo creer, Steven. Tú que siempre me decías que jamás abandonara la escuela y que luchara para salir adelante y tú lo haces peor, yo que pensaba que lo que le hice a mamá era grave, pero tu eres peor que yo, hasta me reprochaste por lo que hice.

— Hermana tienes que ayudarme.

— ¿Ayudarte en qué?

— A explicarle todo a mamá. — Dice con lágrimas en sus mejillas.

— Yo no me voy a meter en eso, no quiero ser cómplice de tus errores, bastante tengo con lo que me pasó por haber falsificado la firma de mamá como para meterme en problemas por tú culpa.

— Pero Alison, tu eres mi hermana.

— Si, pero eso se te olvidó el día que tuve el problema con mamá, te burlaste de mi y me diste la espalda, se te olvida que mientras tu disfrutabas con tus amigos yo la pasé encerrada todo el fin de semana sin salir con mis amigas, ¿dónde quedó la palabra: "somos hermanos pase lo que pase"? Eso que tanto me repetiste desde que yo era una niña, ahora te atreves a decir que tengo que ayudarte.

— Pero Alison, eres la única que siempre me has ayudado

— Tú mismo lo haz dicho, te ayudaba y mira como me pagaste, dándome la espalda cuando te necesité.

— Alison...

— ¡Alison nada! — Lo volví a interrumpir. — Yo lo único que te puedo decir es que te pongas los malditos pantalones en su sitio y seas honesto con mamá antes que se entere por la boca de tus suegros, porque según fuiste hombre para embarazar a tú novia y dejar la escuela, pues ahora se hombre y enfrenta tus errores.

— ¿A qué te refieres?

— Me refiero a que si tú no hablas con mamá, tarde o temprano, lo harán los padres de tu novia cuando tu novia les diga la verdad.

— Tienes razón, no había pensado en eso, pero hoy mismo hablaré con mamá.

— Se te pasó ese detalle, debes ser tú mismo quién se lo diga a mamá, recuerda que ella odia que le oculten las cosas, ahora vamos a casa antes de que sea peor.

De camino a casa, Steven y yo seguimos conversando, pensando como le diría la verdad a mi madre. Yo sabía que esta noticia podía tener como resultado que mi madre se pusiera contenta por el echo de que seria abuela, pero por otro lado se pondría furiosa por la traición de Steven al abandonar los estudios. Mi madre era fuerte en eso, ya que la agencia del hogar sustituto había puesto condiciones para que nosotros estuviéramos con nuestra madre, solo terminaría el reglamento cuando fuéramos mayor de edad. Mi hermano siempre fue inteligente y estudioso, pero el amor que sentía por su novia Lilly era muy fuerte, aunque los padres de ella tenían otras creencias y eran más estrictos que mi madre, eso no le impedía a Steven luchar por ese amor, ella también amaba a mi hermano pero jamas dejaría los estudios.

Llegamos como a tres casas antes de la nuestra, mi hermano se detuvo y me dijo que siguiera para que mamá no sospechara que algo pasaba, lo noté nervioso.

— Steven, cuando llegues a casa no dejes que mamá se de cuenta que algo te pasa, tú sabes que ella se da cuenta de todo, espera un rato y luego entras, eso te da tiempo a pensar como decirle las cosas, recuerda que ella esta un poco enferma de los nervios y las malas noticias mal dichas la ponen peor.

— Lo sé, Alison, pero no puedo evitar estar nervioso.

— Debes tratar de controlarte, ser fuerte y decirle la verdad. Así te quitas un peso de encima.

— Tienes razón, Alison, gracias por apoyarme.

— Yo solo puedo aconsejarte, pero no puedo meterme y hablar con mamá, eso te toca a ti. Además tú sabes cómo es ella y puede llegar a pensar que yo lo sabía desde hace tiempo, ya bastante tuve con lo que pasó.

Llegue a casa, abrí la puerta despacio para no asustar a mi madre y cuando entré ella estaba en la cocina preparando café, siempre se tomaba una taza por las tardes al ver la novela que tanto le gustaba.

— Ya llegué, mamá. — Dije desde la sala y me dispuse a ir a mi habitación para dejar mi mochila y mis libros.

— ¿Cómo te fue en la escuela?

— Bien. — Respondí desde la habitación, solté mi mochila y me dirigí a la cocina. — El profesor de deportes me entregó un permiso para que lo firmes.

— ¿Un permiso para qué?

— Es que tenemos un torneo de volleyball contra otros equipos y como la cancha de la escuela es muy pequeña, el profesor saco un permiso especial, se lo pidió al director de la escuela para salir del plantel escolar.

— Déjalo sobre la mesa. Luego lo reviso cuando termine aquí.

— Gracias, mamá. Voy a darme una ducha para ir a la casa de Lourdes a terminar un proyecto que tenemos pendiente.

— ¿Dónde esta tú hermano?

— Hace un momento se quedó hablando con Geraldo, el nieto de la señora Juana. — Respondí mientras me me dirigía a mi habitación.

Yo sabía que ese buen humor que tenía mi madre cambiaría de un momento a otro cuando se enterara de lo que hizo mi hermano. Me encerré en la habitación sin decir nada más. Pobre mamá, se va sentir traicionada, ella siempre ha visto a Steven como el hijo ejemplar y honesto, enterarse de la verdad le va a doler más que lo que yo hice y conociéndola se que no le va a perdonar que dejara la escuela y por otro lado no me gustaría estar en la situación de mi hermano. Tronchó sus estudios, al tener un hijo cambiará su vida por completo.

De un sueño a la Realidad(editando)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora