Esta noche me he atrevido a salir del cementerio. He recorrido las calles con mis pies cubiertos de un calzado abierto que los protege.
La nieve cae suavemente en esos momentos y me permito el detenerme un instante para apreciar esa sensación fría a la que tanto acostumbro ahora.
Aun hoy me pregunto que fuerza fue la que me hizo abrir de nuevo los ojos para clavarlos al frente. Mas nunca me he arrepentido de ello, ya que gracias a eso pude verte. Ibas con ropa casual, un vaquero negro que conjuntaba con tu abrigo blanco y bufanda negra. Salías de un supermercado de la zona con dos bolsas y te encaminaste hacia tu casa.
Algo en mí palpitó cuando te giraste en dirección mía, buscando algo en particular que tus ojos no encontraban.
Como si hubieses notado mi fija mirada puesta en ti.
