Mi mente aun vaga en el recuerdo de la noche anterior, cuando tú observaste en mi dirección, con esa expresión sorprendida y consternada. Una parte de mí desea que realmente hayas podido verme, sentirme, que ante todo si puedo alcanzarte aunque sólo sea a base de un pequeño presentimiento que te provoco con la mirada. Pero otra parte muy distinta en mí, me suplica porque nunca descubras que yo estoy cuidándote. No sé porqué ni a que se debe esta gran preocupación que martillea mi pecho al verte pasar.
Lo único que comprendo, por muy duro que eso me suponga, es que debo ser mas precavido contigo.
Realmente no lo deseo, quiero seguir observándote y que te des cuenta de mi presencia, pero mi determinación es definitiva.
Debo estar pendiente de ti lo mas lejos posible.
