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Las cosas han vuelto a torcerse de manera radical. Tu hermano ha vuelto al cementerio para visitar a su amigo Neus. Sin embargo, puedo notar que en esta ocasión su rostro muestra una consternación y tristeza inimaginable. Nunca he visto a tu hermano así, Lena, al menos desde lo que mi subconsciente recuerda.

Él se detiene frente a la tumba con las manos metidas en sus bolsillos. Una mirada nublada por el dolor es la que hoy expresa él.

"Neus..." su voz cargada de melancolía me estremece de pies a cabeza. Algo me está dando mala espina. Un presentimiento cruel invade mi mente. "Lena...Ella...Ha vuelto a empeorar. Hoy me ha dicho que te ha visto hace una semana por la calle, que tú la salvaste de un agresor y ella huyó debido al shock. ¡Esto es una locura! ¿Cómo va a verte vivo si tú...?" la voz se le quebró, incapaz de seguir la frase. Con la mano se revuelve el pelo con cierta desesperación. "Lena se pasa los días con la mirada perdida. Ausente. No he vuelto a escuchar su voz desde aquel día, tampoco quiere salir o moverse de la habitación. Es como si su mente fuese incapaz de superar tu marcha y por ello ha creado un espejismo de ti mismo haciéndolo casi real." Miro hacia él tras el árbol donde me encuentro. Empiezo a sentir un dolor sofocante en el pecho, por eso no quería que me viese, porque una parte de mí sospechaba que esto pasaría. "Neus, no quiero perderla... ¡Maldita sea, ya es suficiente con Emma y contigo! ¿Por qué también ella? ¡Sólo quiero que esto termine, que Lena encuentre al fin la felicidad que merece! Esa que perdió cuando tú te fuiste."

Esas palabras me rondan aun después de que él se haya ido. Todavía recordaba el sentir que le había provocado con mi visibilidad. Por causa de mi torpeza, Lena había perdido su brillo. Podía sentirlo, como esa calidez se esta extinguiendo en su interior.

Maldita sea. Maldita sea. ¡Maldita sea!

Mis piernas corrieron por sí solas. Necesitaba salvarla. Lena no se podía hundir. No la razón de mi existencia. El motivo por el que aún me sentía vivo inexplicablemente. Ahora yo debía salvarla. Iba hacerlo. Vaya si iba a hacerlo.

Y para ello sólo había una manera de lograrlo.

El espíritu de la nieveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora