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Llego al hospital antes de lo planeado. Me sorprende teniendo en cuenta el poco tiempo que llevo con este cuerpo humano. Al entrar, solicito a la primera enfermera que veo, el número de habitación de la paciente Emma Wilson.

Subo las escaleras con la presión apretando mi pecho. Estoy seguro de lo que voy a hacer, pero también tengo claro lo que aquello va a causar en mi vida. Al llegar frente a la habitación, respiro profundamente antes de abrir la puerta para enfrentar a la chica que está dentro. Emma se halla recostada en la camilla, con una palidez más resaltable y unas ojeras que con el paso de los días se profundizan más. De alguna forma, necesito todo el valor suficiente para avanzar hacia ella. Conozco completamente las consecuencias que existen para los espíritus como yo y como tal, las consecuencias que corres si rompes una de ellas. Nunca nadie puede cambiar el futuro de un humano, al contrario, debe ver como su vida se va apagando como si de una bombilla se tratase. Nosotros no podemos salvarlos, porque los problemas saltan hacia uno mismo al hacerlo. Aun así, a mí me trae sin cuidado.

Abro los ojos tras recordar la cálida sonrisa que siempre devuelve la fuerza a mi cuerpo. Avanzo hacia la chica que tengo delante y antes de que la fuerza abandone mi cuerpo, coloco mi mano sobre la caliente frente de ella. Es cuestión de segundos antes de que un brillo blanco como la nieve inunde la habitación. Aprieto los dientes debido al esfuerzo, pero mantengo mi mente concentrada en lo que estoy haciendo. No puedo fallarles ahora. No a ellas dos. Emma y Lena merecen permanecer juntas.

Emma susurra algo entre sueños. Una única palabra que me hace cerrar la otra mano en un puño con fuerza. Es tal y como yo decía.

Primera consecuencia: Al romper alguna de las reglas, descubrirás toda la verdad detrás de tu vida humana, tu identidad y tu muerte.

“Hermano...”

El espíritu de la nieveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora