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Tus padres también descansan aquí, acompañando a esa otra persona que visitas cada mañana y noche.

Un accidente les quitó la vida y tú acabaste en manos de aquel mal nacido. Ahora todo empezaba a encajar.

Los días que no viniste fue por la llegada de tu hermano, con el cual fuiste a comisaría a denunciar los abusos que recibías de ese hombre.

¿Cómo puede existir tanta maldad en este mundo? ¿Por qué insisten en apagar tu brillo?

Sin embargo, ahora empiezas a brillar de nuevo. Estoy en una deuda muy grande con tu hermano. Por devolverle la sonrisa que tanto ansiaba ver a su pequeña hermanita.

Gracias.

El espíritu de la nieveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora