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Últimamente tu hermano viene con bastante frecuencia a visitar el cementerio para hablar con Neus. No suelo estar muy pendiente de sus conversaciones, pues sé que es algo entre ellos; pero aquella tarde en particular las palabras de tu hermano llamaron mi atención.

"Lena ha empezado a recuperarse de su inexplicable recaída. Se la ve más enérgica, con más vida, con más seguridad; pero Neus, yo sé mejor que nadie que no es así." Las palabras de tu hermano se llenaban de una profunda frustración mientras cerraba los ojos e inspiraba hondo. "Intento acercarme para ayudarla, para tenderle mi mano, pero ella se aleja sin decir palabra. Neus, tú mejor que nadie sabías como salvarla en sus momentos más duros. Dime, por favor, ¿qué he de hacer para salvar a mi hermana pequeña?

Ver su desesperación, sus ruegos hacia la tumba de Neus despertaron un sentimiento impropio de mí. El sólo hecho de saber que estabas volviendo a recaer y mi mente permanecía en una interna lucha sobre si ir a tu lado o no, me hizo golpearme en la mejilla. ¿Cómo podía ser tan idiota? Tú necesitabas que alguien te salvase, te hiciese recuperar la sonrisa y yo estaba aquí, escondiéndome de ti y tu presencia.

Lena, perdóname por haber sido tan ciego. Por no haber escuchado cómo me pedías que te ayudara.

No importa cómo tenga que ser, yo voy a salvarte, Lena.

El espíritu de la nieveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora