Si antes me parecías maravillosa, ahora no hay palabra perfecta para definirte.
Esta mañana decidí acompañarte, no me consideres acosador ni nada de eso, me preocupo por tu seguridad, especialmente con las personas que se encuentran en este mundo indiferentes a herir a otras personas.
El caso es que tú fuiste al hospital donde estaba ingresada tu mejor amiga, recuerdo el leve temblor de tus manos y las lágrimas retenidas en tus ojos antes de abrir la puerta con una postura de valentía.
Saludaste a tu amiga, quien te respondió con una frágil sonrisa que incluso a mí me partió el corazón.
Lena, aun hoy sigo pensando que tú eras la más fuerte de los dos.
La rubia cabellera de tu amiga ahora empezaba a caer poco a poco debido al cáncer que la estaba devorando poco a poco. Tú tomaste asiento en una silla al lado de su camilla y le tomaste la mano. Cuando le enseñaste la libreta que tenías en tus manos, vi las lágrimas de emoción recorrer la cara de tu amiga. No entendía el porqué, pero debía ser algo importante para ambas. No me equivoqué, puesto que tus palabras afirmaron mi deducción.
"Te acuerdas, ¿cierto? Este es el libro que ambas escribimos hace 10 años, cuando las dos nos conocimos. Lo encontré mientras recogía mi habitación del desastre al que tú ya estas acostumbrada." Rodaste los ojos provocando una pequeña risa a tu amiga. "Decidí entonces releerlo y revivir viejos tiempos. El día se me pasó rapidísimo mientras leía nuestra historia, la que tú y yo escribimos juntas. Corregí algunos errores y entonces se me ocurrió una idea que jamás se nos habría pasado por la cabeza a los ocho años: fui a una editorial para presentarles este libro." Para entonces las lágrimas ya bañaban el rostro de tu amiga, quien escuchaba con un brillo de emoción lo que le contabas. Tú sonreíste con dulzura acariciando la mano de ella que aun no soltabas y tus siguientes palabras salieron con una emoción indescriptible, producto de un nuevo latido a mi frío corazón. "Han publicado nuestro libro, Emma. Tu sueño se ha cumplido, el de alcanzar a las personas con tus escritos llenos de sentimientos. A la editorial la has emocionado con tu libro y no dudaron ni dos segundos en empezar la edición para tenerla cuanto antes en todas las librerías de España."
Después de eso no hicieron falta las palabras, ambas os abrazasteis con la vista nublada por las lágrimas. Yo por mi parte di media vuelta para irme, puesto que este momento era para ambas y tendriais muchas cosas de las que hablar a solas. Abandoné la habitación con un lento paso, no quería reconocer que no deseaba irme lejos de tu presencia. Sin embargo pude entender una simple palabra, la cual estremeció mi corazón de nuevo.
"Gracias."
