19. La Llave De Un Corazón.

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Aysel y Luce caminaban en silencio a través del pequeño bosque que se encontraba tras el castillo de Rigins.

Desde que Narr y Renard habían llegado a molestar a Aysel y este separó abruptamente el agarre de Luce, el mas pequeño no volvió a tomarlo de la mano.

Algo se sentía diferente en el ambiente, ya no era mágico y la felicidad se habia extinguido.

Por alguna razón Luce estaba triste, Aysel lo habia notado pero no decía nada al respecto.

Llegaron a aquel pequeño claro que quedaba al borde del camino y se sentaron, igual que el día anterior.

Luce se perdió en sus pensamientos, miraba al atardecer que hacia su presencia sin decir nada, solo ahí, como si no existiera.

_Luce...- murmuro Aysel ya harto de aquel ambiente. _¿Que te sucede?

_¿Ah?- hablo distraído. _N-No... N-Nada... ¿Por?- fingió una sonrisa aunque Aysel no la viera.

El peliblanco suspiro con fuerza y trato de continuar con aquel tortuoso silencio.

Pasaron los minutos y el silencio seguía, ese silencio incomodo en el que quieres decir algo pero no puedes por miedo a lo que piensen.

El atardecer cayó y la fría noche envolvía al par de silenciosos chicos.

_¿Tienes frío?- pregunto de nuevo el mayor intentando sacar conversación, cosa que le salia muy mal, ya que nunca lo hacia.

_No... Tranquilo.- respondió bajito el pelinegro.

_Luce... Si no me dices que sucede, no puedo ayudarte...- hablo suave Aysel mientras elevaba una mano y la dirija a la mejilla de Luce.

El chico, al ver el contacto próximo alejo su mejilla antes de que el contacto llegara, dejando la mano de Aysel estirada en el aire.

No comprendía que era lo que sucedía, ¿Por que Luce de pronto lo evitaba? ¿por que ya no le tocaba o se dejaba tocar? se preguntaba el mayor realmente confundido.

_No pasa nada... En serio. Estoy bien.- trato de sonar convincente el chico.

El payaso, ya completamente harto de la actitud del chico, lo jalo bruscamente del brazo y acostó en la tierra colocándose  él encima.

_No mientas, Luce... Se cuando lo haces y odio las mentiras.- murmuro amenazador pero aun  preocupado.

Tener al peliblanco tan cerca que podía sentir su respiración rosar su nariz, ponía extremadamente nervioso al menor, sentir su fuerte y cálido cuerpo pegado al suyo hacia arder su rostro.

_N-No es n-nada.- desvió la mirada.

_Luce...- alerto el mayor.

Al ver que Aysel no cedería, suspiro derrotado y trato de explicarse. _E-Es s-solo que...

_¿Que...?

_¡Es que como tu hermano dijo que no te gustaba que te tocaran pensé que te incomodaba!- hablo muy rápido el mas pequeño, ocultando su rostro entre sus manos y a su vez en el pecho de Aysel.

El mayor sorprendido por la respuesta, sonrio gentilmente, solo como lo hace con ese chico.

_Si me incomodara que me toques, no lo permitiría Luce. ¿No lo crees?- pregunto dulcemente.

El menor aparto su rostro solo un poco y miro a la cara a Aysel. _P-Pero d-dijiste... Dijiste que no me q-querías p-porque no tenias c-corazón.

La ternura de Luce conmovía a Aysel hasta la médula, ese frágil chico a quien siempre quiere proteger a como de lugar, ¿Como iba a pensar que no le quería?

El Circo De LunaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora