Nunca olvidaría su rostro, era prácticamente idéntico al mío , pero justo en este momento parecía una extraña.
Tenía los ojos grandes y hundidos, enmarcados por enormes círculos morados que delataban su falta de sueño. Estaba segura de que había bajado de peso; los huesos de sus muñecas resaltaban y su clavícula se marcaba tanto que llegaba a ser desagradable. Pero su mirada seguía igual, esos ojos llenos de secretos y nostalgia me miraban ahora alegres y tratando de contener algunas lágrimas.
-¿Ma..mamá?- me fue realmente difícil ocultar mi sorpresa. A este punto, estaba segura de que nunca la volvería a ver y sin embargo, aquí estaba.
Su única respuesta fue un sollozo y las lágrimas comenzaron a correr libremente por su rostro. Se levantó de la silla y me envolvió en un abrazo lleno de sentimientos -que no supe descifrar en ese momento- mientras yo hacía lo mismo. Nos quedamos así unos instantes que pudieron ser horas o solo minutos, pero no importaba.
-Pensé que nunca volvería a verte- le susurré.
-Te busqué por tanto tiempo.- comenzó. Fue en ese momento que rompimos el abrazo y nos miramos directamente.- No sabes cuando me he culpado desde ese día. Yo salí sólo unos instantes y cuando regresé...cuando regresé ya no estabas.
Su mirada se volvió lejana.
-Supe en ese momento que él te había tomado.- a pesar del tiempo, aún pude sentir una ligera punzada con su simple mención. No fue necesario decir su nombre- No sabía dónde empezar a buscar, a quién contactar... Yo soy una humana simplemente.- soltó una risita triste.
-Yo también intenté buscarte. Volví un mes, tratando de huir de todo esto pero no te encontré. Por un momento pensé...
Mi voz se quedó flotando en el aire, pero la idea quedó bastante clara.
Pude ver como estaba debatiendo entre si decirme o no algo, pero justo cuando iba a hablar, nos interrumpieron.
-Ejem...
Era Lucian que se veía bastante incómodo, pero a la vez alegre; como si trajera una noticia importate pero le diera pena decirla en frente de mi madre. A pesar de todo, le incomodaba conocerla. El simple pensamiento me hizo sonreír.
-¿Interrumpo?
-No, no, para nada. Amanda y yo simplemente estábamos teniendo una pequeña plática. Ya sabes, poniéndonos al corriente.- agitó su mano restando importancia, pero en su mirada, pude ver que la conversación aún no terminaba.
Estaba a punto de hablar cuando una punzada recorrió todo mi cuerpo. Fue un dolor indescriptible y fue cuando supe que algo estaba irremediablemente mal. Pero yo me negaba ¿qué más podría salir mal? Estaba harta de todo lo que había pasado y solo quería un poco de paz.
Al parecer, como una especia de broma cósmica, sentí aquél espesor invadir mi cuerpo obligándome a cerrar los ojos.
(***)
Cuando desperté me encontré de nuevo con la habitación llena de ojos. Pero esta vez, no me miraban felices. Había tristeza en cada uno de ellos y yo me sentía abrumada.
Ellos sabían algo que yo no. La razón por la que sentí el dolor que me había dejado inconsciente. De pronto, percibí una nueva mirada. Valeria estaba sentada a mi lado y me miraba igual que todos los demás. ¿Qué hacía ella aquí? Este seguro era el hospital de la manada...
Estaba feliz de ver a mi mejor amiga, no me malinterpreten, pero era aquella mirada la que estaba haciendo que perdiera la cabeza.
-¿Qué es lo que sucede?- solté bruscamente. Tal vez más de lo que hubiera preferido- No puedo soportar un minuto más.
Todos, absolutamente todos, intercambiaron miradas. En otra situación, habría sido cómica.
En otra.
Pero en este momento resultó más que irritante.
Traté de analizar mi entorno para darme una idea de lo que había pasado. Y casi de inmediato, deseé no haberlo hecho.
No sabía que había pasado, pero estaba segura que tenía que ver con mi beba. Estaba a punto de hablar -más bien gritar- para obtener una explicación cuando la puerta se abrió y entró el doctor.
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¿Qué creen que va a pasar? Chan, chan, chaaaaaaaaaan
Jajaja gracias por todos sus votos y comentarios, en serio es lo mejor del mundo.
Las quiero, ciao :D
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Tomada por la Bestia
LobisomemLa habitación está oscura. Trató de moverme para ver si hay alguna ventana para escapar pero las cadenas me lo impiden. Aprisionan mis tobillos y muñecas y me dejan extendida sobre la cama. Con un trozo de seda nada más cubriendo mi cuerpo. Siento c...
