Meses más tarde...
La madre del señor Buenrostro busca en su ropero, el abrigo de piel que su hijo le obsequio la última navidad que pasaron juntos antes de caer preso. Parece que no lo encuentra. Ha sacado prácticamente toda la ropa, casi voltea el ropero pero no encuentra ese dichoso abrigo. Rebeca la mira sufrir mientras come unas frituras y ve la televisión un programa de concursos.
-Llévate el abrigo que sea -le dijo Rebeca. -Para el caso es lo mismo, solo lo usaras para quitarte el frio.
-No es lo mismo -respondió la madre del señor Buenrostro. -Ese abrigo es especial porque me lo regalo mi hijo y hoy iré a visitarlo a la prisión.
-No creo que se moleste si no lo llevas puesto.
-Porque no mejor dejas de tragar -repudio la señora Buenrostro. -Y me ayudas a buscarlo -entonces la señora Buenrostro saca del ropero la gabardina elegante de color rojo y botones negros que le obsequio Ramiro a Fátima, la última vez que salieron, hace casi dos meses. -Sí, sí, que romántico pero, qué diablos hace en mi ropero.
La señora a Buenrostro comienza a esculcar los bolsillos de la gabardina, como si algo se le hubiera perdido allí dentro.
-Ey, que haces, robarle dinero de tus amigas, no es de amigas -le dijo Rebeca.
-Ay tan hermoso, si le he robado los novios a mis hijas, que no le robe dinero a una muerta de hambre como Fátima.
De pronto la señora Buenrostro, encuentra en uno de los bolsillos de la gabardina, una pequeña ampolleta con un líquido transparente, como agua, cerrado de manera que con la aguja de una jeringa pudiera alguien succionar el líquido. La señora Buenrostro ha perdido un poco la facilidad para ver las letras pequeñas, por eso se acerca casi a la nariz, la ampolleta para leer la formula. La analiza.
-Oye Rebeca -la chica se incorpora y observa la ampolleta que analiza cual radiografía a contra luz, la señora Buenrostro. -¿Que acaso esta no es la ampolleta que nos trae mes con mes Gonzalo para que nos inyectemos?
-¿Te refieres a la inyección anticonceptiva? -pregunta Rebeca, prestándole atención a la ampolleta.
La señora Buenrostro asiente con la cabeza. Rebeca también se acerca para analizarla y ella que puede ver mucho mejor, lee fácilmente el nombre de la formula y se da cuenta de que en verdad es la ampolleta anticonceptiva... y está intacta. Alguien olvido administrársela por descuido o a propósito.
-¿Olvidaste ponerte la inyección? -le pregunto Rebeca a la señora Buenrostro.
-Claro que no -contesta. -Acabo de encontrar esta ampolleta en la gabardina de Fátima.
-¿Cuánto tiempo lleva esta gabardina en tu ropero?
-No lo sé. ¿Pero crees que desde entonces, Fátima haya olvidado ponerse la inyección? -pregunta en un tono preocupado, la señora Buenrostro.
-No lo sé pero esto me lo tiene que explicar Fátima -le dice Rebeca, arrebatándole la ampolleta de las manos a la señora Buenrostro. Salió de prisa de la habitación, buscando como loca a Fátima. La busco en su recamara pero no la encontró, entonces le pregunto a las chicas que pasaban por la sala si no la habían visto salir y ellas le contestaron que la vieron entrar al baño. Rebeca se dirigió furiosa hacia el baño. Toco la puerta con furia. Fátima, Fátima, estas allí, necesito que me expliques algo, urgentemente. Volvió a tocar la puerta y entonces decidió girar la perilla para entrar y al abrí la puerta, se encontró a Fátima recargada en el lava manos, vomitando la comida.
Rebeca salió de inmediato y cerró la puerta detrás de ella, haciendo un gesto de asco total. Desde adentro se escuchaban los sonidos de expulsión que hacia Fátima hasta que por fin se detuvo y le indico que ya podía entrar. Rebeca paso y le pregunto en un tono maternal, que significaba esa ampolleta que habían encontrado en su gabardina, intacta.
-No lo sé -respondió preocupada, con un gesto de malestar en el estómago, Fátima. Parecía que aun sentía náuseas y ganas de vomitar. -¿Qué es eso?
-No te hagas la mosca muerta en este momento Fátima. Esto es algo serio -le dijo, casi golpeándole el rostro para que pusiera atención. -Explícame, ¿qué hacia esta ampolleta anticonceptiva en tu gabardina, acaso olvidaste inyectarte?
Fátima decide no responder a su pregunta. Pero Rebeca insiste.
-Sabes lo que puede hacerte Gonzalo si se entera de que olvidaste inyectarte este mes, sabes de lo que es capaz de hacernos si descubre que alguna de nosotras está embarazada...
Fátima sigue sin responder. Se ha quedado muda.
-...Gonzalo es capaz de arrancarnos con sus propias manos, a la creatura que se esté formando dentro de nosotras, con tal de que sigamos produciendo mucho dinero para él. Dime tú, ¿cuándo has visto a una prostituta embarazada o que hombre quisiera acostarse con una tipa así?
-Si hay amor, entonces no importa el estado en el que te encuentres...
-¡Por favor Fátima! Deja de decir estupideces. Ningún hombre se acuesta con nosotros por amor, solo quieren cogernos y largarse, punto -le dice Rebeca furiosa. -Por favor, Fátima, dime la verdad ahora que podemos tomar cartas en el asunto, antes de que sea demasiado tarde. ¿Olvidaste ponerte esta inyección?
-No olvide ponérmela -responde nerviosa Fátima.
-Entonces ¿por qué de quien es esta ampolleta?
-No lo sé, yo no ando cuidándoles el culo a todas.
-¿Porque estaba en tu gabardina?
-No lo sé.
-¿Cuándo fue la última vez que te bajo? -Rebeca luce como juez ante el sospechoso, interrogándola con furia.
-Deja de jugar a los policías y ladrones Rebeca.
-Solo dime cuando fue la última vez que te bajo y listo, me largo de aquí -y entonces Fátima dudo la respuesta por unos segundos. Tomo aire, no quería decirle nada, solo quería irse a dormir y despertar sabiendo que todo fue una pesadilla, como aquella mañana en que le bajo por primera vez.
-No lo sé... hace algunos... -siguió pensando. -...dos meses...
Rebeca se jalo sus cabellos y miro hacia el techo como diciéndose: "ya valió madre". Fátima, porque, porque, porque... continuo replicando.
-Descuida, suelo ser muy irregular así que...
-...tú no eres irregular -añadió Rebeca, interrumpiéndola. -A ti te baja casi los mismos días que a mi -Rebeca choco su cabeza con la pared del baño. -Alístate -le dijo.
-¿Para qué?
-Vamos a ir inmediatamente a hacerte una prueba al ginecólogo -Rebeca salió del baño hecha lumbre y cerró la puerta, dejando a Fátima a solas.
La chica se tiro al suelo a llorar, deprimida y preocupada a la vez porque, dentro del bolsillo de la chamarra rosa que llevaba puesta esa mañana, escondió la prueba casera de embarazo que se hizo con unas gotitas de orina, en la que se señalaba, en el centro, dos líneas rosas que indicaban: ¡Positivo!
~4l
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Positivo.
Teen FictionPositivo. Ese fue el resultado de la prueba. Ser mujer no es fácil, se necesitan cojones para mirar la prueba y aceptar y resignarse a procrear el hijo de un hombre al que ya no se ama. Pero ser hombre tampoco es cosa sencilla, se necesitan mas cojo...
