Christopher Wells nunca pensó que April Jones quien es su mejor amiga, se volvería algo más para él. Luego de su "incidente" su amistad ya no volverá ser igual ¿o sí?
Melanie Wells nunca pensó que aquel chico quien ha sido su compañero de clases po...
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Melanie Wells.
Estaba de pie frente a mi clóset, con la ansiedad trepándome por el pecho mientras revolvía prenda tras prenda sin decidirme. Era sábado, y desde la noche anterior Rebeca no había dejado de hablarme de lo maravilloso que Kevin había sido con ella. Su emoción era contagiosa... y ahora me tenía aquí, dudando hasta de mi propia ropa.
—Creo que esto te quedará perfecto —dijo mi madre, sacando una prenda del fondo del clóset—. Y con esto.
Le sonreí, tomando la ropa sin discutir. No me molestaba cambiarme frente a ella, así que me deshice rápidamente de mi conjunto negro de Adidas. Me puse una camiseta azul marino de mangas abullonadas, abiertas en los hombros y de cuello alto. Luego me senté en la cama para subir mis pantys negras, sintiendo cómo la tela se ajustaba lentamente a mis piernas, mientras mi madre ordenaba lo que yo había dejado atrás.
Después vino la falda tipo skater, con vuelo, y por último las botas negras de plataforma y tacón que me daban unos centímetros extra... y una seguridad que no sabía que necesitaba.
—¿Qué tal? —pregunté, girándome hacia el espejo.
Mi madre dejó lo que estaba haciendo y se acercó, observándome con atención.
—Te ves preciosa, cariño —dijo, posando sus manos sobre mis hombros con suavidad—. ¿Quieres lucir bonita para algún chico, eh?
Abrí la boca para responder... pero la cerré enseguida, sintiendo el calor subir a mis mejillas.
Yo no quiero verme linda para nadie...
<<Mientes, otra vez...>>
—No, no... —murmuré, evitando su mirada.
Mi madre soltó una risa suave, como si no me creyera en absoluto. Me dio un beso en la mejilla.
—No puedes mentirme, te conozco —dijo con un guiño—. El chico que se gane tu corazón será muy afortunado.
Eso espero.
Me apliqué un poco de labial y rímel, lo justo para resaltar sin exagerar. Luego guardé lo necesario en mi bolso: toallas femeninas, perfume, el mismo labial, mis llaves, el celular y crema de manos.
Tomé las llaves del auto de mi madre. Aún no tenía licencia... y sí, sabía perfectamente que estaba arriesgándome a una multa. Pero el lugar no quedaba tan lejos.
Además... esta noche sentía que necesitaba arriesgarme un poco.
Al salir de la casa, el aire fresco me golpeó el rostro... y me detuve en seco.
Christopher y Jared estaban ahí.
Ambos me miraban.
Pero no era una mirada normal.
Christopher parecía sorprendido, como si no esperara verme así. Sus cejas ligeramente alzadas, los ojos recorriéndome con incredulidad.