Christopher Wells nunca pensó que April Jones quien es su mejor amiga, se volvería algo más para él. Luego de su "incidente" su amistad ya no volverá ser igual ¿o sí?
Melanie Wells nunca pensó que aquel chico quien ha sido su compañero de clases po...
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James Tanner.
—¿Dónde está ese muñequito? —preguntó una de las mujeres.
Me cubrí la boca con ambas manos para ahogar el sollozo que amenazaba con escapar.
—¡Muñequito! —volvió a gritar, su voz rebotando contra las paredes frías—. Vamos a buscarlo afuera, ahora que la loca de su madre no nos está viendo —le dijo a la otra, casi con diversión.
Esperé.
Esperé hasta que el sonido de sus pasos se desvaneció.
Cuando estuve seguro de que se habían ido, salí de mi escondite. Me limpié las lágrimas con el dorso de la mano y me asomé con cuidado. Ya no estaban.
Entonces corrí.
Corrí tan rápido como pude, con el corazón golpeándome en la garganta, como si quisiera salirse de mi pecho. Buscaba a mi mamá. Ella me protegería. Tenía que hacerlo. Pero el pasillo parecía no terminar nunca, como si se alargara a cada paso, como si quisiera atraparme también.
Las lágrimas no dejaban de caer. Odiaba sentirme así... débil, asustado.
—¡Mamá! —grité al verla, sentada en una esquina, abrazando sus piernas, meciéndose suavemente—. ¡Mami!
No respondió.
Mi voz se rompió en el aire.
Me arrodillé a su lado. Con cuidado tomé su brazo, tan delgado, tan frágil, y lo pasé sobre mis hombros. Me acurruqué contra ella, buscando calor, protección... cualquier cosa.
Entonces dejé de contenerme.
Lloré.
Por primera vez en mucho tiempo, dejó de mecerse. Sentí sus dedos en mi cabello, suaves, casi ausentes... pero reales.
—Shhhh, pequeño... —murmuró—. Shhhh...
Ese sonido... ese intento de consuelo... fue suficiente para romperme aún más.
—M-mami... —sollozé, con la voz temblorosa—. Ellas... ellas me volvieron a tocar...
Las palabras salían rotas, pequeñas, como si dolieran al existir.
—Pe-pero no te preocupes... —tragué saliva, intentando ser fuerte—. Haré todo para que no te lastimen...
Mis lágrimas llegaron a mis labios. Me aferré más a ella.