Epílogo.

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Dos años después

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Dos años después.

Melanie Wells.

He reforzado la emoción, la nostalgia por la distancia y le di a Jared un mensaje más íntimo y significativo para un epílogo:

"Feliz cumpleaños, mi querida Mel. Me entristece no poder estar contigo hoy, especialmente porque es la primera vez que me pierdo uno de tus cumpleaños. Pero quiero que sepas que te adoro con todo mi corazón y que, aunque la distancia nos separe por unos kilómetros, jamás podrá alejarnos de verdad. Disfruta este día junto a tu familia, sonríe mucho y guarda un pedacito de pastel para mí. Te quiero."

Sonreí al terminar de leer el mensaje que acababa de enviarme mi mejor amiga, Rebeca.

Hoy cumplía oficialmente veinte años.

Mis padres habían prometido celebrarlo a lo grande, aunque, siendo sincera, nunca me habían gustado demasiado las fiestas. Para mí, los cumpleaños siempre habían significado algo más simple y valioso: compartir con las personas que amaba.

Hacía más de tres meses que no veía a Rebeca desde que se había marchado a la Universidad Estatal de Washington para estudiar Diseño de Moda, siguiendo los pasos de su madre. Intentábamos vernos siempre que podíamos; algunos fines de semana ella regresaba para visitar a sus padres y, otras veces, era yo quien viajaba a la capital para pasar unos días con ella.

Aun así, la extrañaba más de lo que me gustaba admitir. Había silencios que solo ella sabía llenar y momentos que no parecían completos sin su presencia. Sin embargo, el vínculo que compartíamos era demasiado fuerte para que la distancia pudiera romperlo.

Estaba a punto de dejar el teléfono sobre la mesa cuando el sonido de una nueva notificación captó mi atención.

Mi corazón dio un pequeño vuelco al ver el nombre que aparecía en la pantalla.

Jared.

Abrí el mensaje y mis ojos recorrieron cada palabra con una mezcla de sorpresa y emoción.

"Feliz cumpleaños número veinte, pequeña. Hoy comienza una nueva etapa para ti y no puedo dejar pasar la oportunidad de recordarte lo especial que eres. Espero que disfrutes este día rodeada de las personas que más te aman, que cada abrazo te recuerde lo importante que eres y que cada sonrisa te acompañe durante el camino que tienes por delante. Quiero que nunca olvides algo, Melanie: la vida cambia, las personas toman caminos distintos y el tiempo avanza sin pedir permiso, pero hay personas que dejan huellas imposibles de borrar. Tú eres una de ellas.

Gracias por cada recuerdo, por cada sonrisa y por la luz que llevas contigo incluso en los días más oscuros. Deseo que todos tus sueños encuentren la forma de cumplirse y que nunca dejes de creer en la mujer extraordinaria en la que te has convertido.

Feliz cumpleaños, Mel. Hoy, mañana y siempre, mereces ser feliz."

Sentí un nudo formarse en mi garganta mientras releía aquellas palabras.

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