Christopher Wells nunca pensó que April Jones quien es su mejor amiga, se volvería algo más para él. Luego de su "incidente" su amistad ya no volverá ser igual ¿o sí?
Melanie Wells nunca pensó que aquel chico quien ha sido su compañero de clases po...
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Christopher Wells.
Jared terminó de colgar el último cuadro de osos sobre la pared violeta y retrocedió un par de pasos para observar el resultado. La habitación de mi hija por fin estaba lista. Las pequeñas luces decorativas colgaban alrededor del techo, los peluches descansaban perfectamente acomodados sobre el sillón y el aroma a pintura fresca todavía permanecía en el ambiente.
Solo faltaba armar la cuna.
—Creo que quedó bastante bien —comentó Jared limpiándose las manos en el pantalón.
Asentí en silencio mientras echaba un último vistazo al cuarto.
Habían pasado varios días y, aunque la casa seguía igual que siempre, había algo extraño en el ambiente.
Sobre todo Melanie.
No había querido preguntarle directamente qué ocurría porque cada vez que alguien mencionaba a James, ella fingía estar bien demasiado rápido. Sonreía apenas, cambiaba de tema o simplemente se encerraba en su habitación. Pero la conocía demasiado bien para no notar cuando algo le afectaba.
Y esos últimos días... había estado diferente.
Más callada.
Más distraída.
Salimos de la habitación y bajamos hacia la sala. Mi madre y April estaban sentadas en el sofá rodeadas de bolsas y revistas mientras Melanie observaba varios vestidos extendidos sobre la mesa de centro.
Se suponía que debía estar emocionada por la fiesta de graduación.
Pero apenas parecía interesada.
Tomaba un vestido, lo observaba unos segundos y luego lo dejaba a un lado con una sonrisa apagada. Como si estuviera intentando obligarse a disfrutar el momento.
—¿Ya escogieron alguno? —pregunté dejándome caer en uno de los sillones.
—Todos son demasiado lindos, será imposible elegir solo uno —se quejó April haciendo un pequeño puchero.
Mi madre soltó una risa divertida.
Melanie levantó uno de los vestidos color turquesa y lo sostuvo frente a ella.
—¿Crees que a James le guste este?
Mi mirada se detuvo en ella apenas unos segundos.
Incluso al mencionar su nombre sonó insegura.
Como si necesitara convencerse de que todo seguía normal entre ellos.
Todavía me costaba acostumbrarme a pensar en James y Melanie juntos.
—¿Quieren que pidamos pizza para cenar? —preguntó mi madre.