Christopher Wells nunca pensó que April Jones quien es su mejor amiga, se volvería algo más para él. Luego de su "incidente" su amistad ya no volverá ser igual ¿o sí?
Melanie Wells nunca pensó que aquel chico quien ha sido su compañero de clases po...
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Esta canción es dedicada de Sebastian para nuestra bella April.
¡Capítulo largo!
Dedicado a @Natu_bebe
April Jones.
Es la una de la tarde y el campus ya quedó medio vacío. Las clases terminaron hace más de una hora por unas actividades con colegios invitados, pero Emmy y yo decidimos escapar antes de que nos tocara explicar, por décima vez, en qué consiste la carrera de actuación. Hoy no tengo energía para fingir entusiasmo frente a adolescentes curiosos.
Estamos en Yupi, sentadas junto a la ventana, con dos malteadas a medio terminar. La mía, de galleta, empieza a derretirse y aun así sigo dándole sorbos lentos, más por inercia que por ganas.
—¿Vas a ir a la fiesta en la playa del equipo de soccer? —pregunta Emmy, apoyando el mentón en su mano, observándome con atención.
Dudo un segundo antes de responder.
—No lo sé... —murmuro—. Últimamente me he sentido bastante agotada.
Y no es una excusa.
Desde que me desmayé en clase hace unos días, algo no termina de estar bien. El cansancio no se me va. Y, si soy honesta, tampoco se me va lo otro.
"Tú y yo no somos nada."
Han pasado días desde esa discusión con Christopher... desde que me dejó plantada. Y aun así, cada vez que lo recuerdo, algo se me aprieta en el pecho.
—No quieres ir porque temes que Christopher se entere, ¿cierto? —insiste Emmy.
Levanto la mirada, molesta.
—No tiene nada que ver con él —respondo, más cortante de lo que pretendía—. Y aunque lo tuviera... no le debo explicaciones.
Emmy alza las manos, rindiéndose a medias.
—Está bien, está bien... solo digo que no deberías aislarte.
—No me estoy aislando —replico, aunque no suena del todo convincente—. Simplemente no quiero ir a una fiesta que no me interesa.
Le doy otro sorbo a la malteada.
—Y sinceramente, me da igual si Christopher se entera o no.
Ella me observa unos segundos más, como evaluando si seguir insistiendo o no.
—De acuerdo —dice al final, suspirando—. Tú ganas.
El silencio se instala entre nosotras, pero no es incómodo. Afuera, dos ancianos intentan sacar a su perro de unos arbustos y la escena nos roba una pequeña distracción.