Christopher Wells nunca pensó que April Jones quien es su mejor amiga, se volvería algo más para él. Luego de su "incidente" su amistad ya no volverá ser igual ¿o sí?
Melanie Wells nunca pensó que aquel chico quien ha sido su compañero de clases po...
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Melanie Wells.
Dos semanas después.
Ayer viernes, después de un día largo en el instituto, permanecer ahí se sintió insoportable.
Todo se volvió aún más pesado cuando nos reunieron en el gimnasio para darnos la noticia de que un alumno de último año había fallecido en un accidente automovilístico junto a su padre. Nadie habló durante varios minutos después de eso. El silencio que llenó el gimnasio fue tan doloroso que incluso respirar parecía incorrecto. Algunos profesores lloraban en silencio, varios estudiantes se abrazaban entre las gradas y otros simplemente miraban al suelo, incapaces de procesarlo.
Él era parte del comité organizador de la graduación.
Nuestra graduación.
Y aunque todos llevábamos meses esperando ese día, nadie tuvo corazón para continuar como si nada hubiera pasado. Tanto los alumnos como nuestras familias estuvieron de acuerdo en aplazar la ceremonia un mes más. Ahora sería durante los primeros días de enero.
Supongo que después de algo así uno entiende lo rápido que puede romperse la vida.
Y aun así... mi corazón seguía empeñado en doler por James.
En estos momentos estoy sentada sobre mi cama, con un libro abierto sobre las piernas. Una compañera de clases me lo recomendó hace unas semanas, diciendo que era tan bueno que no podría dejar de leerlo, pero llevo casi veinte minutos atrapada en la misma página sin entender una sola palabra.
Cierro el libro con cuidado.
Guardo mis bolígrafos de colores y los marcadores pastel dentro del estuche, intentando mantener mis manos ocupadas para no pensar demasiado. Después vuelvo a recostarme sobre la cama, abrazando una almohada contra mi pecho.
Hoy es sábado por la tarde.
No quise salir.
Tampoco ir a la playa con mi hermano y sus amigos, aunque insistió más de una vez antes de irse. Sé que está intentando ayudarme, intentando que vuelva a ser la Melanie de antes, la que reía por cualquier cosa y no pasaba las tardes encerrada mirando el techo de su habitación.
Pero no puedo.
No todavía.
Porque hay días en los que el dolor dentro de mi pecho se siente tan pesado que hasta levantarme de la cama parece demasiado esfuerzo.
Y odio eso.
Odio seguir queriendo a alguien que me rompió de esta manera.
El cielo está gris detrás de la ventana. Las nubes cubren casi toda la luz de la tarde y el viento mueve las ramas de los árboles con fuerza. No entiendo cómo mi hermano y sus amigos pudieron ir a la playa con este clima tan extraño.