Christopher Wells nunca pensó que April Jones quien es su mejor amiga, se volvería algo más para él. Luego de su "incidente" su amistad ya no volverá ser igual ¿o sí?
Melanie Wells nunca pensó que aquel chico quien ha sido su compañero de clases po...
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¡Este es el últimocapítuloextra de esta historia! Recuerden que James tardo meses en poder volver a recuperar la confianza y a conquistar nuevamente el corazón de Melanie.
Melanie Wells.
Terminé de colocarme la diadema egipcia con sumo cuidado y me observé por última vez frente al espejo.
Sonreí, satisfecha con el resultado.
Llevaba semanas preparando aquel disfraz, buscando cada accesorio y cuidando hasta el más mínimo detalle para la fiesta de Halloween que organizaba la universidad. Quería que todo estuviera perfecto.
Di los últimos retoques a mi maquillaje, tomé mi abrigo y el pequeño bolso de mano. Respiré hondo antes de salir de mi habitación.
Había algo mucho más importante que la fiesta.
Bajé las escaleras hasta el despacho de mi padre. Les había pedido a mis padres y a mi hermano Christopher, aprovechando que April había ido a casa de sus abuelos con mi sobrina. Les pedí reunirnos allí porque necesitaba contarles una decisión que cambiaría por completo mi futuro.
Apenas crucé la puerta, mi padre levantó la vista de unos documentos.
—Ahora sí pareces toda una princesa egipcia.
Sonreí agradecida.
—¿No es demasiado corto ese vestido, hermanita?
Rodé los ojos.
Christopher estaba apoyado sobre el escritorio de mi padre con los brazos cruzados y esa expresión de hermano sobreprotector que llevaba años perfeccionando.
—No le hagas caso, cariño —intervino mi madre mientras también ponía los ojos en blanco.
Se acercó hasta mí, tomó mis manos y me hizo girar lentamente para observar el disfraz.
—Estás preciosa. ¿James vendrá a buscarte?
—Sí. No debería tardar en llegar.
Al escuchar el nombre de mi novio, Christopher desvió la mirada y murmuró algo entre dientes que preferí ignorar.
Desde que James y yo habíamos decidido volver a intentarlo, mi hermano se había distanciado mucho de mí. Ya casi no me invitaba a su departamento, evitaba coincidir con James y, cada vez que él venía a casa, Christopher encontraba cualquier excusa para salir.
A veces se comportaba como un niño al que le habían quitado su juguete favorito.
—Bueno... ya que estamos todos aquí, quería hablarles de algo importante.
Christopher levantó una ceja.
—No me digas que estás embarazada porque te juro que...
—¡Christopher! —lo interrumpió mi padre con evidente molestia—. ¿Podrías dejar hablar a tu hermana por cinco minutos?