Esto se remonta a once años atrás, cuando Millie era sólo una niña de seis.
Sus padres que siempre trabajaban hasta la noche, estaban en su día libre. Habían planeado salir de paseo todos juntos y Millie estaba emocionada.
Fueron a almorzar afuera, a un restaurante que estaba algo alejado del centro de la ciudad. Millie disfrutaba tanto como podía, puesto que no era algo que pasara todos los días.
—Oh, Michelle y Harry Darrell... Y la pequeña Millie también. —se escuchó una voz familiar.
Todos dirigieron la mirada a Blanca, quien venía acompañada por el pequeño Leo.
—Es raro verlos por aquí. ¿Almuerzo familiar? —preguntó emocionada.
—Así es. Al fin coincidieron nuestros días libres. —Michelle sonreía mientras miraba a su familia.
Mientras las dos señoras platicaban, Leo había sido hipnotizado por la pequeña Millie. Su aura angelical y sus ojos tan llamativos, habían atraído toda su atención.
Ella, que estaba distraída viendo a sus padres juntos, se veía tan inocente.
—Me alegro por ustedes... Los dejaré para que sigan con lo suyo. —dijo Blanca mientras se despedía.
Leo sonrió y consiguió atraer la atención de Millie, aunque ya se había volteado.
—Mamá, ¿Quién es ella? —preguntó Leo curioso.
—Es Millie, la próxima vez te llevaré conmigo así la conoces. —dijo mientras se alejaban.
Millie devolvió la vista hacia sus padres y se perdió nuevamente en el momento.
Cuando terminaron de almorzar, salieron en busca del auto. Antes de llegar, Michelle notó que Millie se había frenado a ver algo.
Había mucha gente observando cómo se grababa una escena de una película y Millie era una de ellos. Su madre la tomó de la mano y se acercaron juntas.
La pequeña Millie estaba asombrada ante todo aquello, el ambiente era maravilloso. La emoción que la niña desprendía llamó la atención de una mujer, que estaba parada a su lado. Con su cabello corto de color castaño y sus ojos violetas claros, aparentaba menos años de los que tenía.
La mujer se puso de cuclillas y llamó la atención de Millie, quien al verla se maravilló por sus ojos.
—¿Te gustan las películas? —preguntó con una sonrisa.
Millie asintió, la mujer le señaló la escena y le contó de que se trataba la misma.
—La verdad es que el trabajo del director es el más importante, él es el encargado de guiar a los actores, para que la película salga bien—la mujer veía a Millie sonreír—y claro que los actores también deben trabajar duro para lograr un buen desempeño.
Millie quedó asombrada mientras veía al director de lejos. La forma en que dirigía a los actores, los aconsejaba y los asistía en todo momento.
Fue ahí cuando una chispa se encendió en ella. Su sueño estaba comenzando.
La mujer la miró atentamente, las expresiones faciales de Millie eran muy tiernas y sus pequeños ojos brillaban.
—¿Cuál es tu nombre? —preguntó la mujer.
—Millie, me llamo Millie.
—Te daré un obsequio—sonrió mientras sacó un libro de su bolso—. Este es el libro de la película que están grabando aquí, consérvalo.
Millie tomó el libro en sus manos y le agradeció. Michelle estaba observando a la mujer, le parecía conocida de algún lado. De pronto, recordó quien era y ella le hizo un gesto para que guardara el secreto. Había demasiada gente allí y ésta no quería armar un alboroto.
—Millie, cuida bien de este libro al igual que de tus sueños—la mujer se puso de pie—. Estoy segura de que nos volveremos a ver en el futuro.
La pequeña asintió y la mujer se retiró, perdiéndose entre la multitud hasta desaparecer por completo.
Michelle se quedó observando a la pequeña Millie mientras ella disfrutaba de todo. Luego de que la escena terminara, ambas volvieron al auto junto a Harry y siguieron paseando.
Desde ese día, Millie quiso ser directora de cine. Leyó el libro más de cinco veces y lo atesoró como si fuera lo más valioso del mundo.
Después de unos años, Michelle le reveló a Millie que la mujer que le había regalado el libro era la propia autora del mismo. Si, la mismísima Jane Baker. Esa revelación hizo que Millie amara más su sueño y que ella se convirtiera en su autora favorita, no solo por lo buena que era, sino porque le había dado un sueño. Ella leyó cada libro de Jane Baker y forjó un sueño indestructible... O eso creía en aquel entonces, puesto que no sabía lo que ocurriría tan solo un par de años después.
—¿Millie? ¿Qué ves con tanta admiración? —preguntó Lenna curiosa.
—Nada, es solo un libro—dijo mientras lo guardaba cuidadosamente en una caja de madera—. Vamos con Zoe, la merienda ya está lista.
Lenna asintió y ambas fueron con su amiga.
Millie seguía recordando aquel día, donde todo había comenzado.
El comienzo de su gran sueño.
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Let's Fly
Novela JuvenilMillie vivía en una burbuja perfecta, rodeada de sus buenas amigas y al lado del chico que amaba. Era su forma de escapar de la realidad que la rodeaba. Sin embargo, un acontecimiento la obliga a despertar de su vida de ensueño. Su burbuja de felici...
