—¿Qué has dicho? —Michael miró a Leo fijamente.
—Lo que oíste. —dijo Leo con seriedad.
—A ver, déjame entender lo que estás diciendo—masculló, frotándose la sien—, ¿Quieres dinero para ir a Estados Unidos a pedirle matrimonio a Millie?
—Exacto. —Leo no abandonaba su postura.
—¿Estás loco? Acabas de cumplir dieciocho años y ya quieres casarte...—increpó, exasperado.
—Sí, pero no—Leo lo miró—. Yo quiero pasar el resto de mi vida con ella, quiero pedirle matrimonio para asegurarme de que nadie más me gane el lugar... No tiene que ser ahora Mike...
—Esa niña te ha robado algo más que el corazón, porque ya no piensas claro—Michael siguió escribiendo en su planilla, intentando ignorar a Leo—. Te vas a arrepentir en un par de años y...
—¿Crees que me pasará lo mismo que a ti? —Michael se exaltó ante la pregunta de Leo—Millie no es como ella...
—Lo sé, no quise decir eso... Es solo que no quiero que sufras si sale mal. —dijo apenado.
—Me irá bien. —aseguró con una sonrisa.
—¿Y cómo piensas obtener el dinero? —dijo entrecerrando los ojos—Yo no te lo voy a dar.
—Mike, mi querido hermano...—la sonrisa de Leo era malévola.
—Oh no, no caeré en tus trucos, si quieres el dinero deberás trabajar. —sentenció.
Michael no parecía querer cambiar de opinión a pesar de que Leo iba muy seguido a insistirle.
Al final, Millie se fue y él trabajó muy duro mientras estudiaba. Se levantaba muy temprano y se acostaba tarde, era un sacrificio, pero valía la pena. Decidió esperar a que Millie terminara de estudiar y entonces iría a buscarla.
Pasaron dos años y Michael estaba asombrado con todo lo que él había avanzado. Al ver todo el esfuerzo de su hermano, decidió por fin ayudarlo.
Entonces, Leo le preparó una sorpresa a Millie para cuando regresara.
Él había sido un chico muy popular en la universidad, a pesar de que no le daba atención a nadie. Solo tenía ojos para Millie y sólo ella estaba en su corazón. No tardó mucho en querer ir a buscarla, aunque se contuvo lo más que pudo, no logró su cometido.
Solo habían pasado tres años cuando se subió al avión en su búsqueda. Estaba nervioso, ansioso. Quería verla, abrazarla, besarla, sentirla cerca. Las llamadas no bastaban. La idea de que se enamorará de otro no desaparecía, ella era muy hermosa y sería el centro de atención seguramente. A pesar de lo contradictorio que estaba siendo, de los sentimientos encontrados que había en su interior, él confiaba en ella.
Entonces la vio bajar de su auto, sumida en sus pensamientos. Apurada, casi corriendo, y no se pudo contener más.
El frenesí de emociones que los embargó a ambos fue indescriptible. Ella se veía mucho más linda de lo normal, su cabello estaba más corto y se veía más adulta, pero lo mejor es que era la misma Millie que él amaba.
Todos sus temores, su ansiedad, sus nervios desaparecieron, dejándolos solos a ellos dos.
Le pidió matrimonio y ella aceptó. Eran felices y loserían por siempre.
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Let's Fly
Teen FictionMillie vivía en una burbuja perfecta, rodeada de sus buenas amigas y al lado del chico que amaba. Era su forma de escapar de la realidad que la rodeaba. Sin embargo, un acontecimiento la obliga a despertar de su vida de ensueño. Su burbuja de felici...
