Ya habían pasado tres años desde la graduación. Millie estaba estudiando muy arduamente y tenía notas increíbles. Su tía la había apoyado en todo lo que necesitaba. Incluso le ofreció quedarse a vivir allí con ella, claro que Millie quería pensarlo primero.
En lo que a sus amigos respecta, se mantenían en contacto por mensajes y llamadas por Skype. Zoe estaba trabajando junto a un estilista famoso, al parecer estaba en camino a cumplir su sueño de ser estilista y maquilladora. Lenna, por su parte, estaba estudiando diseño de indumentaria, ella quería ser diseñadora de modas y le estaba yendo bien. Chris estaba estudiando medicina, y a veces le pedía consejos a Michael. Cada uno estaba forjándose su futuro y eso le agradaba a Millie.
—¿Aún no llama? —preguntó la tía de Millie.
—No, aun no. Es raro, él no suele demorarse. —Millie no despegaba la vista de su celular—¿Y si le pasó algo?
—Tranquila, ya llamará. —dijo mientras leía el diario.
Millie vio que se le hacía tarde y se apresuró a irse. Era su último día de clases y ya entraba en vacaciones. Se subió a su auto y manejó hacía la universidad. Gracias a sus ahorros se había podido comprar un coche bastante lindo.
Llegó y estacionó, tomó su bolso y se bajó lo más rápido posible. Se dirigió a la puerta casi corriendo, ignorando todo lo que la rodeaba.
—¡Si no ves por donde vas, te puedes caer! —se escuchó por detrás.
Millie se detuvo en seco, reconocía la voz a la perfección. Era más grave, pero aún se oía como él. Ella volteó lentamente, nerviosa, aún sin creer lo que oía. Frente a ella estaba Leo, con su hermosa sonrisa, llevaba un bolso en la mano y un abrigo en la otra, dando a entender que recién llegaba.
Él la miraba fijamente y ella fue corriendo a su encuentro. Lo abrazó y lo besó. Primero con ansiedad y desesperación, y luego con más calma y ternura. Era la primera vez que se veían en tres años.
—Te ves preciosa—dijo abrazándola—, realmente te extrañé... Quería verte y tenerte entre mis brazos.
—¿Qué haces aquí? ¿Cómo es que...? —Leo la interrumpió con un beso.
—Tenía que preguntarte algo y debía hacerlo en persona—dijo dando un paso hacia atrás mientras buscaba algo en su bolsillo—, todo este tiempo trabaje como un loco y pensaba esperar a que terminarás de estudiar, pero quería verte...
—¿De qué hablas? —Millie se estaba poniendo nerviosa.
—Esto no es repentino, al menos no para mí. Lo he pensado desde hace mucho y créeme cuando digo que estoy más decidido que nunca—Leo se arrodilló—. Sé que aún somos jóvenes y no tiene que ser ahora, pero quiero formar una familia contigo—le enseñó el anillo—. Millie, ¿Aceptarías casarte conmigo?
Las lágrimas caían por las mejillas de Millie, quien todavía estaba en shock. Ella no esperaba que Leo se apareciera frente a ella y le hiciera tremenda propuesta. Le tomó unos segundos volver en sí y asentir. Leo se puso de pie, colocó el anillo en el dedo anular izquierdo de Millie y entonces la besó.
Era momento lleno de felicidad y de amor. Al fin, después de tanto tiempo, Millie volvería a tener una familia. Había conocido a quien sería el amor de su vida, él que le devolvió la felicidad y él que cuidaría de ella por mucho tiempo más.
Se alegró, una vez más, de haberlos conocido, de tener amigos, y si pudiera volver a atrás, se dijo a si misma que no cambiaría nada, porque cada acción, cada momento, es lo que la llevó a estar donde está ahora: feliz, con un hombre maravilloso al lado, y amigos que la quieren.
Ella no podría pedir más, ¿o sí?
Solo el futuro lo dirá.
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Let's Fly
JugendliteraturMillie vivía en una burbuja perfecta, rodeada de sus buenas amigas y al lado del chico que amaba. Era su forma de escapar de la realidad que la rodeaba. Sin embargo, un acontecimiento la obliga a despertar de su vida de ensueño. Su burbuja de felici...
