-Creo que deberías abrirle.-Comenta Beck.
-Pero...-Comento dejando la frase en el aire.
-¿A ti te gustaría que te dejaran desnuda en la calle?-Me pregunta.
*Beck White, dando lecciones de vida desde tiempos memorables*
Pienso.
-No.-Respondo.
Me dirijo a la puerta y el entra rápido.
-¿Que has echo?-Me pregunta escondiéndose detrás del sofá.
-Yo nada, ¿Que has echo tu?-Digo tratando de no reír.
-Emily, hablo en serio, borra la foto.-Me dice.
Miro a Beck, sus ojos verdes me dicen *Has lo correcto* y entonces decido hacerlo.
-Ya esta.-Digo mostrándole mi celular.
-¿Segura?-Pregunta.
-Si, puedes ir a casa, prosigue con lo que estabas haciendo.-Comento abriendo la puerta.
-¿Quieres que me vaya desnudo?-Pregunta.
-¿Que quieres? Que te preste ropa, todo lo que uso son jeans y no te los prestare son mi mas preciada posesión, y la ropa de Beck es muy grande para ti.-Comento.
-Entonces...-Dice Santiago.
-A no ser...-Digo interrumpiéndolo.
-¿A no ser que?-Pregunta.
-Esperen aquí.-Digo subiendo a mi cuarto.
Al entrar, busco en mi cajón una falda, lo se, lo se, es muy cruel, pero no le prestare mis jeans, lo que importa es que tape su parte baja ¿no?
Saco la falda de flores rojas, si, la que el dijo que estaba linda.
-Toma.-Le digo pasándole la falda.
-¿Quieres que regrese con esto?-Me pregunta.
-Oye, dijiste que estaba linda, es mas, te la regalo.-Le digo riendo.
-Que cruel.-Comenta Beck.
-De acuerdo, date vuelta.-Me dice Santiago.
-¿Para que? Si ya te vi.-Comento.
-Emily...-Dice Beck serio.
-¡Esta bien, padre!-Le digo.
En ese instante Beck corre hacia mi, tomandome entre sus brazos, dándome vueltas y dejando me en el sillón.
-¡Beck, no!-Digo riendo a causa de las cosquillas.
-¿No que?-Dice riendo haciéndome mas cosquillas.
-¡Para! ¡me quedo sin aire!-Digo sin poder hablar bien.
Di una mala vuelta por el sillón y caí al suelo.
-¿Estas bien?-Me pregunta Beck.
-Si, estoy bien.-Digo riendo, me imagino que debo estar roja.
Luego de esto, Beck me da varios besos, por toda la cara, mientras yo sigo riendo.
-Eh...-Escuchamos la voz de Santiago.
Yo ya había parado de reír, pero estallo en risa de nuevo al ver lo ridículo que se ve con mi falda.
-Lo siento pero, te ves ridículo.-Le digo riendo.
Puedo ver su expresión seria.
-Me voy, ya saben lo que dicen, tres son multitud.-Comenta.
-Si, sera mejor que regreses.-Dice Beck acompañándolo a la puerta mientras yo aun reía.
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ME GUSTAS
RomanceDicen que las pupilas de tus ojos se dilatan al ver a la persona que te gusta. Y entonces lo ví, alto, cabello oscuro y despeinado, ojos negros, penetrantes, posiblemente los ojos mas lindos que había visto en mi vida, llevaba el brillo mas hermoso...
