Limerencia, limerencia es el estado mental involuntario, propio de la atracción romántica por parte de una persona hacia otra.
Ella nunca ha sentido eso que llaman amor. Es una primeriza y tan inocente... Con una curios...
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CAPÍTULO 32. PARTE 1
Ashley
Estaba completamente feliz y esa felicidad se basaba en el último mes. Su abuela había mejorado por completo, aunque estaba mayor, se la veía renovada. Tal vez fuera porque su hijo estaba con ellas cuidándolas, pero no le daba importancia a ese motivo, estaba feliz si su abuelita estaba bien.
La segunda razón de su estado era su papá, la cuidaba y mimaba como cuando tenía tres años, eso le agradaba. Era consentida pero siempre de una forma controlado por su padre, no quería hacerla ser una niña de papá. Ellos cada día hablaban de ciertos aspectos de la vida, siempre guiándola en el buen camino. Por otro lado, su mamá al final había aceptado el divorcio. Ambas se despidieron de forma incómoda pero Ashley lloró cuando se fue incluso cuando no la había tenido para ella todos esos años. Eso a su padre le llenó el corazón, la arrulló en sus brazos susurrándole lo buena hija y persona que era.
¿Por quién continuar? Por Santiago, ese chico cuando quedaban en grupo la cuidaba como si fuera su hermana pequeña, incluso Ares se molestaba por tal acercamiento. Pero solo ella sabía su pequeño secreto, él le pedía consejo y ella a él. También no podía dejar de lado a los demás amigos de Ares, quien también la hacían sentirse parte del grupo. Sonrió al recordar los buenos y divertidos momentos que pasó con ellos.
Y por último y el motivo más importante, Ares. ¿Qué podía decir de él? Solo con que su nombre apareciera en sus pensamientos la hacía sonreír.
Sentada con las piernas cruzadas y una toalla anudada a su cabello húmedo se puso a revisar las fotos que se había tomado con Ares en las últimas semanas. Él había cumplido con su palabra de ir despacio. La respetaba en todo momento y le daba los mejores ratos. Le gustaba como la hacía sentir, lo quería mucho. No sólo las caricias, abrazos y besos era lo que más le agradaba... Ares tenía la capacidad de conmoverla con palabras. Cada día aprendía más cosas y su interés por la escritura estaba creciendo.
Fijó su mirada miel en su teléfono móvil, había comenzado a vibrar y tras tomarlo mirando la pantalla descubrió que era Santi.
—¡Hola! —saludo entusiasmada.
—Rarita, ¿como estas? —aparentemente Santi sonaba algo decaído pero decidió no sacar conclusiones precipitadas.
—Muy bien, b-bueno... nerviosa —confesó retorciendo su fina camiseta con sus dedos de su otra mano libre.
—Mm lo supuse, por eso te llamaba. Eres tonta de verdad.
—No más que tu —soltó una risita suave escuchando los murmullos de su amigo.
—Ey, es vuestro primer aniversario como pareja. No lo creo aun, todo pasó lento, pero pasó, wow. Pero el caso, le preparaste una sorpresa y él a ti. Ares siempre ha sido muy detallista.
—¡Ay Santi estoy más nerviosa! —refunfuñó dando una patada a su almohada.
Esta vez no hubo respuesta del chico tras el aparato y la preocupó.