Limerencia, limerencia es el estado mental involuntario, propio de la atracción romántica por parte de una persona hacia otra.
Ella nunca ha sentido eso que llaman amor. Es una primeriza y tan inocente... Con una curios...
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CAPÍTULO 32. PARTE 2
Ares
Estaban en la playa. Hacía muy buena tarde para pasear por su recién decorada costa. Ahora no se apreciaba de la misma forma pero seguro que conseguía dejar impresionada a la chica con la que hoy hacían un mes juntos de enamorados.
Le parecía increíble todo aquello. Si bien al conocerla le fue difícil adentrarse poco a poco en su corazón y conseguir que se abriera para él... cuando le pidió ser su novia no se imaginó lo complicado que sería sobrepasar esa linea entre amistad y amor, aunque ella lo sintiera por él.
Los primeros días rozaban sus manos en las salidas, que él por su propia iniciativa la invitaba, no las unían pues Ashley se ponía nerviosa y no quería hacerla sentir incómoda, aunque su corazón latia desbocado refunfuñando por tenerla más y más cerca. ¿Besos? Una sonrisa escapó de sus labios, hubo sí, pero en la comisura o algo muy rápido y robados. Ashley no se lanzaba... y eso una noche le hizo volver a casa molesto. Su novia lo apartaba, ¿cómo iba a sentirse? Pero su chica era especial y esa noche las cosas comenzaron a cambiar cuando lo buscó tras despedirse. Corrió como loca a su casa, no había subido los primeros escalones del portal y ella estaba allí golpeando recelosa la puerta porque se le había cerrado antes de que pudiera entrar. Su pecho se estrujó, aun podía sentir las vibraciones de aquel momento. Le abrió la puerta y ella lo abrazó escondiendo su rostro en su cuello, le regaló un beso en el pelo y ella en sus labios. Desde ese día su relación se afianzó hasta hoy donde ambos felices celebraban su primer mes juntos.
—Ares.
—¿Mm? —desvió sus ojos ceniza a los labios de ella para poco a poco subir a sus ojos.
—Dime donde iremos —rió al ver su gracioso puchero y por ende ella lo golpeó en su estómago.
Negó con la cabeza, no le diría nada, todo sería una sorpresa tras sorpresa, la tarde y la noche se basarían en ir descubriéndolas.
Apretó su mano cuando ella se le abrazó a su brazo, tenía esa dulce costumbre de caminar así agarrados, y lejos de ser incómodo a Ares le gustaba. Una suave caricia cosquilleó en su muñeca eirzando su piel levemente. Sus ojos descendieron hasta sus manos entrelazadas y descubrió la pulsera que en su cumpleaños le había regalado, el dije de la A era el que le había provocado eso. Ella sonrió sonrojándose y por parte de él consiguió un besito en su nariz.
—Cuando lo compré tenía un significado y ahora es otro —sus dedos trazaban el infinito ante la atenta mirada de su chica— Esa A era de tu nombre y el infinito no lo compré porque me pareció lindo, aunque también —la hizo sonreir curiosa a sus palabras— Este representaba que tú serias tu misma en infinidad de situaciones o con un confín de personas distintas, lo que nace del corazón es dificil forzarlo a cambiar —se sinceró.
Ambos se detuvieron en medio del paseo. Ashley estaba asimilando las palabras con las que siempre él acababa por conmoverla. Al ver que se quedaba bloqueada Ares rodeando su cintura la llevó a las barandas de piedra que dividian el paseo de la arena.