Amenazas, quidditch y reflexiones

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El expreso entró a la estación y los chicos comenzaron a dejar el tren. Scorpius y Albus caminaban animados y charlaban. Scorpius le contaba a Albus sobre su verano, efectivamente como le había dicho el año anterior, había estado practicando quidditch con su padre, que no podía estar mas contento de que por fin mostrara interes en el quidditch, tenía intención de hacer pruebas para entrar en el equipo ese año. Además, le contó que cuando los Weasley se fueron con Ron, él había acompañado a su tía Daphne a sus vacaciones, donde había hecho amistad con dos chicas de Ilvermorny, la escuela de magos americana, las chicas le habían prometido escribirle.

Albus le contó que su prima Victorie se había comprometido y que se casaría en Navidad con Teddy Lupin, que todo el clan Weasley se había juntado en vacaciones por primera vez en muchos veranos, y también antes de eso los Potter habían pasado unas lindas vacaciones en Egipto.

La cena prácticamente había terminado ya, y Scorpius y Rose no habían dejado de dirigirse miradas furtivas, pero no habían podido hablar. Scorpius que era tan optimista se consoló pensando que el mañana traia muchas posibilidades consigo y durmió con una sonrisa en su rostro

Rose por su parte, se había sentido muy intranquila desde el incidente en el tren, sabía que Albus no diría nada, pero no lograba quitarse de la cabeza que ella Rose Granger Weasley, no había podido controlarse, se dio cuenta además que ni siquiera le había dirigido la palabra al pobre chico, solo le saltaba encima como loca, eso no era normal, digo, el trato había sido tentarlo a ver de qué era capaz, no hacerse su amiga, pero se sentía incómoda comportándose así, decidió que ya no más, se alejaría del chico, lo ignoraría como antes, ¿así sin ninguna explicación? Le regañó su subconsciente, ¿y qué explicación le daría? Se contestó a ella misma, decidió hacer algo sumamente inmaduro, le escribiría una nota, ya que tenía miedo de no poder controlarse si estaba cerca de él otra vez

Terminó su nota, la puso en los términos más amigables que pudo, en el poco tiempo que había convivido con él, gracias al asunto de sus padres, se había dado cuenta que era un buen chico, era noble, era inteligente, era leal, comprensivo, y aunque era un poco torpe, eso lo hacía lindo, era sumamente optimista, y maduro.

Caminó a la lechuceria y se dio cuenta de que quizá no era la mejor manera de hacerle llegar su nota, delante de todos en el gran comedor, no podía mandarla a las mazmorras directo, según el libro de historia de Hogwarts, estaban sumergidas en el lago negro, nadie podía ingresar si no era por dentro del castillo, donde todos los Slytherin te verían, sacudió su cabeza, ¡piensa! Se ordenó a sí misma.

¿Podría entregársela a Al? No. Sí lo involucras sabrá que algo pasa, ya bastante malo es que haya visto, lo que sea que haya visto en el tren

Rose danzaba de un lado a otro pensando cuando

— ¿Rose? ¿Qué haces?

Esa voz... ¡Maldita sea! Se giró lentamente, ahí estaba su tormento en carne y hueso, por fortuna no estaba sólo, porque ya estaba sintiendo esa urgencia de lanzarse sobre él, Albus estaba a su lado, pero lo que no esperaba, era a ese par de Hufflepuff detrás de ellos, ¿vendrían juntos?

— Oh, Al, que bueno que te veo, ¿tienes un segundo?

Y sin esperar respuesta comenzó a caminar, sabía que Albus la seguiría, pero le molestó escuchar la voz chillona de una de las chicas, quejarse

— Ash, ¿qué es lo que quiere?

Rodó los ojos y siguió caminando, ¿ahora qué haría? ¿Para qué se habría llevado a Al?

Se detuvo y se giró a mirar a Albus

— ¿Se puede saber qué te ocurre? — dijo Albus muy serio

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