17 años antes....
-¡Nunca más dejaré que me dejes embarazada, Niall Horan!-grité cuando una contracción hizo que todo mi cuerpo temblara.
-¡Deja de gritar, _____!-dijo él.
-¡No puedo, pedazo de idiota! ¡Ponte tú a parir y veremos quien gritar de los dos!-apreté su mano con fuerza.
Él hizo una mueca de dolor pero no dejó de agarrarme la mano. La enfermera se rió.
-Creo que ya podemos pasarte al quirofano. Los bebés están a punto de salir ya, mamá.-sonrió.
-Espero que esto termine cuanto antes.-lloriquee.
Niall se rió y me dio un beso antes de acompañar a la enfermera para prepararse. Me hará mucha gracia verle vestido de verde, aunque a él todo le sienta bien. Las enfermeras me sacaron de la habitación y comenzaron a llevarme hacia la sala de partos. Estaba comenzando a ponerme nerviosa, mi enorme barriga por fin desaparecería y podría tener a mis cacahuetes conmigo. Niall se enfada cada vez que los llamo así, pero a mí me parece unos sobrenombres muy originales. El día que nos dijeron que tendríamos mellizos fue el mejor día de mi vida. No podía dejar de llorar y darle las gracias a todo el mundo. Al final este embarazo no fue tan malo como supuse en un principio. Niall me ha apoyado en todo, incluso pidió tomarse un descanso de la banda para poder pasar conmigo los primeros meses y años de nuestros hijos. De repente, unos gritos me sacaron de mis pensamientos e hicieron que la enfermera detuviera la marcha.
-¡Paren todo! ¡Aquí llega la tía!-gritó Vir mientras corría, algo que me sorprendió.
-¿La conoces?-susurró una enfermera evitando reír.
-Desgraciadamente, sí.-asentí con una sonrisa al ver como mi mejor amiga venía hacia mí con prisa.
-¡_____ Horan! ¡Voy a ser tía!-gritó abrazándome.
-Hola, Vir. Gracias por venir.-sonreí pese a sentir una contracción bastante fuerte.
-¿Estás de broma? ¡Debo estar aquí!-gritó ella.
-¡Voy a ser mamá!-dije emocionada.
-¡No lo serás si no llegamos a la sala de partos ya!-dijo la enfermera riéndose.
-Entonces vamos, vamos. Quiero tener a los pequeños cacahuetes conmigo ya.-le sonreí a Vir.
-Nos vemos luego, suerte.-asentí y dejé que la enfermera me llevara.
[...]
Estaba completamente agotada. Mi cuerpo me dolía y solo quería dormir. Pero como buena cabezota que soy, lo único que quería hacer antes de dormir era ver a mis pequeños.
-Mamá.-dijo Niall pasando.- Te presento a nuestros hijos.-dijo él entrando con ambos bebés en los brazos. La sonrisa de ambos se hizo mucho más amplia.
-Niall, te juro que como se caigan dormirás en el sofá toda tu vida.-dije preocupada.
-Están bien, mujer.-puso los ojos en blanco.
-Déjamelos, por favor.-pedí haciendo un puchero.
Él asintió y puso a cada bebé en mis brazos. Habíamos comprado una ropa rosa y otra azul para saber quien era Jade y quien Matthew. Ambos bebés son muy idénticos.
-Me han dicho que la mayor es la niña.-susurró Niall acariciando mi cabello y mirando como nuestros hijos dormían.
-Son preciosos.-susurré dejando que algunas lágrimas salieran.
Nos quedamos unos minutos viendo los angelicales rostros de los bebés mientras yo comenzaba a enamorarme de ellos. Matt me robó el corazón desde el primer segundo. No es que quiera menos a Jade pero siempre quise tener un hijo varón. Niall quiso coger a uno después de que yo los tuviera durante varios minutos. Yo me quedé con Matt y admiré el rostro delicado de mi bebé mientra dormía. Este niño ha robado mi corazón desde el primer momento.
-Eres un niño muy adorable, pequeño Matt.-sonreí mientras acariciaba sus dedos. Él apretó un poquito su mano alrededor de mi dedo. Reí al ver que no quería soltarme.
-Te protegeré con mi vida, a ti y a tu hermano.-besé su frente.- Sois lo mejor que me ha pasado en la vida junto a vuestro padre.-
Matt dio un pequeño suspiro pero siguió durmiendo con tranquilidad. Reí como una madre que amaba cualquier cosa que hicieran sus hijos. Espero no ser una madre así. Solo tengo seguro una cosa; haré lo que sea necesario para que mis hijos sean felices y tengan una buena vida mientras viva.
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Littles Horan (n.h.) TERMINADA
De TodoNadie le dijo a ______ y a Niall que la vida como padres de dos adolescentes sería fácil. Los continuos problemas amorosos de su hija y la misteriosa vida de su hijo les traerán miles de problemas a casa. Para colmo, sus inmejorables carreras artíst...
