Su rostro se desfigura por un momento, antes de sonreír y que sus mejillas se sonrojaran.
-Es -comienza a decir-. Una acción.
-¿Qué tipo de acción?
-Física -tarda en responder más de lo debido.
Asiento con la cabeza, comprendiendo un poco.
-¿Esa acción... tú la ejerces?
Sus mejillas se sonrojan más si eso es posible.
-La ejercía.
-¿Por qué ya no?
-Porque ya no es necesario.
Vuelvo a asentir con la cabeza.
-¿Me puedes enseñar? -pregunto, deseando que lo haga.
Abre los ojos en sobremanera y ríe con nerviosismo.
-No, lo siento.
-¿Por qué no?
-Porque eso es algo demasiado íntimo.
Me mantengo callada, sin saber que decir, o como tomarme eso.
-¿Alguna otra pregunta?
-¿Qué es excitación?
-Es una sensación, sentimental, es... sentir un gran placer, cálida, sientes felicidad, como si el cuerpo te hormigueara, te sientes vivo -al decir esto lo hace de una forma tan seguro que me hace sentirme satisfecha con su respuesta.
-¿Qué es besado?
Él se ríe, pero no entiendo el chiste en esta pregunta.
-Besar -me corrige.
-Bien, ¿Entonces que es besar?
-Es otra acción física. Solo que esta vez ejerces la acción de mover tus labios sobre otros labios.
Frunzo mi entrecejo, confundida.
-¿Puedes enseñarme? -pregunto dudosa.
Él sonríe con algo de vergüenza, pero asiente.
Se acerca más a mí, mi cuerpo se tensa.
-Relájate -asiento, pero no puedo. Suspira al no encontrar una posición adecuada, así que se pone de pie y me ofrece una mano, la tomo y me ayuda a ponerme de pie. Al estarlo nuestros ojos se encuentran.
Una extraña chispa se esparce por mi cuerpo, haciendo que me estremeciera, haciéndome sentir... diferente.
Sus manos se dirigen a mi rostro, y lo acunan, de forma delicada, como si tuviera miedo de que rompiera, o me sucediera algo malo, como si su simple toque me lastimara.
Su rostro se acerca al mío e instintivamente cierro los ojos.
-Solo... déjate llevar, no pienses las cosas -su aliento fresco golpea mis fosas nasales, haciendo que estas se dilataran, que mis sentidos se encendieran, haciéndome sentir de forma rara, algo que jamás había sentido.
Mi corazón se acelera, late frenético dentro de mi caja torácica. Y a lo que pareció una eternidad, sus labios tocan los míos, se presionan de forma lenta pero precisa; sus labios son tan suaves, tan cálidos y tan... perfectos. Cuando creí que allí había terminado todo, el mueve sus labios abriendo y presionando más nuestros labios; por instinto abro los míos y lo sigo, guiándome con sus movimientos, como si estuviéramos bailando al compás de una melodía, que nos indica con exactitud los movimientos que debemos tomar, como si siempre hubiéramos bailado ese ritmo, como si siempre nos hubiéramos besado. Era tan exacto y encajábamos tan bien el único con el otro que parecía que estaban hechos a medida, a la perfección.
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LOS ESPECIALES II
Teen FictionSe recomienda que leas la primera parte de la trilogía llamada LOS ELEGIDOS, para que logres entender esta historia, y no haya confusiones después. GRACIAS POR LEER.
