—Si necesitas ayuda, nosotros sabremos que hacer —me dice un hombre que me acompañó a la entrada de la puerta donde está la habitación en donde el hombre está.
Asiento con la cabeza, suelto un suspiro. Tomo la manija que detecta mis huellas y en un pitido entro.
¿Por qué yo? —es todo lo que mi cerebro procesa.
Cuando he entrado la puerta se cierra a mi espalda y me he quedado sola, con un tipo estúpidamente extraño que me mira con odio y fastidio a la vez.
Camino a paso inseguro hacía la mesa que está en medio de esta habitación desolada, en la que solo se encuentra una mesa y dos sillas, en las paredes, solo frente al chico hay una ventana polarizada donde aseguro está Kim.
Ninguno de los dos cruzamos palabras, solo nos observamos; el chico mira mi cabello blanco y yo admiro su piel.
—No me tengas miedo —comienza a decir.
Su voz es estúpidamente grave, mucho más grave que Sage o la de Kim o algún otro hombre que haya hablado en mi presencia. Mi cuerpo se contrae al escucharlo y él, al ver mi reacción achica sus ojos y aprieta su mandíbula, como si estuviera analizándome.
—Mentira —vuelve a hablar, sonríe de lado de forma un tanto sádica—, tenme miedo, porque no me tentaré a ablandar mi corazón a no dañarte.
No respondo, solo sigo observándolo.
Su pecho sube y baja con tranquilidad, sus dedos están entrelazados y sus ojos me penetran de la peor manera, su rostro no tiene expresión y eso me pone nerviosa.
—¿Cómo te llamas? —me pregunta dejando todo su peso en el respaldo de la silla, extiende sus piernas y también extiende sus brazos por sobre la mesa aún con las manos entrelazadas.
—¿Tú cómo te llamas? —al preguntar por su nombre él explota en una carcajada como si lo que he dicho hubiera sido gracioso.
—Llevan varias horas haciéndome la pregunta, y aún no la respondo, ¿Qué te hace pensar...? Mejor, ¿Qué les hace pensar que a ella se lo diré? —pregunta hacía la ventana.
Me coloco frente a él, dándole la espalda al vidrio polarizado.
—¿Cómo te llamas? —vuelvo a preguntar.
—¿Tú cómo te llamas?
—¿Sí te digo mi nombre... me dirás el tuyo?
—No.
—Me llamo Alessia —miento.
—¿Alessia?
Asiento.
—Que puto feo nombre.
Si hubiera sido mi nombre claro que me hubiera ofendido, pero simplemente lo ignoro.
—¿Cómo te llamas?
Sigue observándome sin hacer un solo cambio en sus gestos, pero al final sonríe de lado, abre sus labios y está por responder, pero la puerta de la habitación se abre callándolo.
La cara enfurecida de Sage aparece ante nuestros ojos.
Paso por mi garganta saliva de forma ruidosa.
Sus ojos se posan sobre mí y siento mi cuerpo contraerse.
—Señor —entra apresurado uno de los gemelos.
Sage mira al chico por sobre su hombro de una forma tan... atemorizante que hace que el pobre rubio se encoja de hombros y se haga a un lado. Cuando él vuelve su vista a mí, siento mi cuerpo desfallecer.
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LOS ESPECIALES II
Novela JuvenilSe recomienda que leas la primera parte de la trilogía llamada LOS ELEGIDOS, para que logres entender esta historia, y no haya confusiones después. GRACIAS POR LEER.
