CAPÍTULO 9

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Cuando levanto la vista y retiro los mechones que me impiden ver, me percato de que Ángela comienza a deslizarse cuidadosamente y con lentitud hacia la puerta.

—No te muevas —le advierto levantando una mano amenazadora.

Saco uno de mis pies de la bañera, dejo que mi planta derecha toque el frío y liso piso, erizando los bellos de mi nuca.

Ángela se despliega cuidadosamente hacia la puerta, como si se moviera alejándose de un animal salvaje que ha puesto su vista y atención hacia ella, y tal vez yo no estoy tan lejos de atacarla, claro, si tengo motivos.

Cuidadosamente saco el otro pie, posándome completamente desnuda ante ella; extiendo mis manos, intentando mantener las cosas en calma, como mostrándole mi debilidad, pero también mostrándole que podría atacar.

Doy un paso a su dirección y ella da una pequeña sacudida. Me sorprende verla de ese modo, aterrada, si yo simplemente soy una chica al descubierto tanto física como mentalmente, estoy vulnerable, no tengo ningún arma con que defenderme, no tengo nada, y, sin embargo, ella me teme.

Con la mirada, busco algún objeto que me pueda ser de ayuda, pero están demasiado lejos de mi alcance, lo único que me podría ser de utilidad sería un pedazo de vidrio un poco largo y perfectamente puntiagudo de uno de sus extremos que se encuentra en el suelo, justo en medio de ambas, separándonos.

Nuestros pasos están coordinados, nuestro movimientos van al compás, como si estuvieran bailando sobre algo increíblemente ligero, algo que podría romperse en cualquier momento (y no estaba tan lejos de la realidad). Nuestros talones estaban ligeramente separados del suelo mientras nuestras puntas guiaban nuestro cuerpo por toda la estancia.

Nuestros ojos se negaban rotundamente a separarse, nos mirábamos de una manera escalofriante, nos amenazábamos sin palabras, nos decíamos lo que pasaría con tan solo trasmitir lo que pensábamos, nuestros ojos delataban nuestras verdaderas intenciones y eso pudo ser nuestra perdición.

Su cuerpo cada vez estaba más cercas de la puerta de la salida del baño, nuestros nervios estaban cada vez más a flor de piel, el estar tensas volvía en ambiente de esa manera, nuestras amenazas sin palabras, nuestros silenciosos pasos que podrían poner nerviosos a cualquiera, su desesperación por salir de la habitación, mi desesperación por hacer que no saliera ni un respiro de aquí, todo volvía el momento más asfixiante, cada segundo era peor que el anterior, y ambas lo sabíamos. A pesar de estar en silencio y pensar con cómo impedir que la otra triunfara. El sentimiento, ese sentimiento extraño que hace años no percibía, volvió, justo cuando me encontraba en la batalla, cuando me sentí amenazada bajo la mirada de Asher, cuando el bastardo de Ethan me tomaba en su poder, ese momento de desesperación, porque todo lo que sientes que te amenaza quieres que se termine. Todo ese peso volvió a caer sobre mí. El volver a sentirlo, el volver a revivirlo, me hizo darme cuenta de algo que ni había siquiera pensado y previsto en ese momento.

Ella, Ángela es una amenaza que debo eliminar.

Ella no puede salir de aquí.

Debía matarla, pero no por el hecho de que de forma automática se había creado esta escena. Sino porque sabía más de lo que debería, vió más de lo que pudo haber sido un accidente, la forma en la que reaccionó, sin sorpresas, sin asombro, ella sabía algo que nosotros ignorábamos, es una amenaza, y las amenazas deberían ser eliminadas para que no estorben en un futuro, y ella ahora era un estorbo. No hay nada más que pensar.

Todo pasó rápido. No le di el tiempo suficiente de pensar, ni siquiera de respirar. Corrí hacia ella, tomé el vidrio del suelo y, sin importarme en lo más mínimo de los pequeños y diminutos fragmentos de vidrio que se me encajaban en las plantas de los pies, sin importarme el agudo dolor que me provocaba, lo ignoré, seguí corriendo hacia ella, levanté mis manos, sin dirigir el cuchillo aún hacia ella, la empujé con fuerza, el sonido del golpe de su cabeza contra la pared y luego su cuerpo calló con un golpe sordo.

LOS ESPECIALES IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora