New York, Manhattan
Cinco años después...
La mañana era sumamente hermosa, el reloj acostumbrado a marcar cada segundo que pasaba con el sonido de un tic-tac, se aferró a despertar del placentero sueñoT en el cual le costó mucho sumarse hace unas pocas horas antes, al hombre castaño que yacía tendido en la cama. Con movimientos torpes busco en la mesa de noche el ruidoso aparato y lo silencio, sabiendo que un nuevo día había llegado paso las manos por su rostro para tratar de despejarse aunque no lo logro con mucho éxito pero pudo abrir más sus ojos color zafiro.
Eran las seis de la mañana y la rutina tenía que empezar justamente en ese instante, así que sin perder más tiempo lanzó las sábanas que lo cubrían y se levantó de la cama. Abrió el cuarto de baño que ya estaba listo para ser utilizado; como todos los días Mhia la mucama entraba a la alcoba y alistaba todo para que el sr. de la casa y sus hijos iniciarán bien el día.
Tomo un relajante baño y fue a la habitación de Anthony que con entusiasmo como cada lunes, miércoles y viernes tiene, se estaba colocando el uniforme del colegio al que asistía junto con su hermana.
—Eh... Campeón, ven te ayudo con eso—Dijo Terry entrando al cuarto y atando la corbata del pequeño.
—Papi buenos días, gracias por la ayuda—saludo el niño al hombre que lo admiraba con una gran sonrisa.
—No es nada... Voy a ver si tu hermana ya se levantó— Dijo y fue a la alcoba contigua que pertenecía a la de Darlene. La cual cepillada con delicadeza sus caireles naturales color café claro con pequeños rayos rubios. Así como también notaba que la falda de su uniforme estuviera bien colocada.
—Hola princesa... Te ves hermosa, dejame te ayudo con ese listón—Dijo y coloco el listón rosa al cabello sedoso de la niña.
—Gracias papi... Buenos días— saludo con una sonrisa que derretia a Terry y que era tan similar a la sonrisa de su madre.
—Buen día... Ven, toma tu mochila y bajemos a desayunar—contestó mientras le extendía la mochila a la pequeña.
Ya estando todos juntos comían y reían, haciendo las bromas habituales sobre la supuesta novia de Anthony. Antes de terminar de desayunar como siempre Terry dejo la instrucciones a los sirvientes, sobre las cosas que los niños necesitaban y el horario en el que llegarían. También antes de irse el castaño reviso seriamente los deberes de sus hijos así como se aseguro que estuvieran cumplidos. Para así salir en dirección a la escuela y después al trabajo en las oficinas ubicadas en uno de los edificios más grandes de Nueva York.
—Buen día Harry, ¿Como estas Jules?... Oh gracias Gaby—las mismas palabras que lleva repitiendo desde hace varios años, las dice en aquella ocasión al entrar por la puerta del edificio y después dirigirse a su oficina.
—¿Como estas Terry?—pregunto Albert al joven después de revisar varios papeles sobre los negocios.
—Como siempre... Bien en casa. Pero... Fuera de ella... Vacío, sabes que lo he estado desde hace cinco años— Dijo en un tono amargo.
—Lo siento... Como quisiera que todo fuera distinto, pero no hay que rendirnos. Todo estará bien— argumento el rubio con una sonrisa.
—Eso espero... Dentro de una semana se cumplen cinco años, los niños crecen y sin su compañía...— hizo una pausa prolongada exhalando con pesadez— Me están diciendo que Anthony tiene que ir a Inglaterra... Dicen que ya es tiempo—Confesó temeroso a su amigo y dándole la espalda para ver por la gran ventana.
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Palabras del corazón
FanfictionTerry y Candy si se separan por Susana, a su muerte Terry no busca a Candy y ella por su parte encuentra la "felicidad". Pero un mal día los medios de comunicación publican un artículo donde Candy da una respuesta que todo el mundo mal entiende. La...
