-Esta es tu habitación... —Dijo papá con voz sonriente en un intento de darme ánimos. Estábamos en su nueva casa, la que había rentado para irse a vivir solo, sin nosotras. La razón por la que yo estaba ahí no era por visita de fin de semana, era porque mi madre me había pedido que abandonara la casa, pues ella no tenía la capacidad de cuidarme ni de hacer que yo respetara las normas en casa. Estaba cansada de mí, eso era más que claro.
-Es muy bonita —Le respondí observando mi cama con sabanas rosas. El lugar era pequeño en comparación a mi otra habitación, tenía un pequeño ropero blanco y un tocador con un espejo redondo frente a la cama. Además había un televisor sobre un pequeño buró y una lámpara a un lado de mi cama. Todo parecía perfecto y acogedor.
Caminé hacia el ropero y dejé la maleta frente a él, luego me acerqué a la cama donde me senté lentamente. Mi padre me dedicó otra sonrisa y se acercó para sentarse a mi lado.
-¿Cómo te sientes?
-Estoy bien, papá. No te preocupes —Le dije mirando su rostro lleno de angustia.
-¿Segura? ¿No estarás tratando de ocultarme tu tristeza o enojo por lo que te hizo tu madre? —Negué rápidamente.
-No, de verdad me da un poco de pena, pero me alegra mucho estar contigo. Siento que tú me entiendes y me apoyas de manera diferente que ella. Sé que está pasando un momento difícil por mi enfermedad.
-Todos lo estamos pasando —Torcí una mueca.
-Sí, pero a ella le cuesta más manejarlo.
-Entonces, ¿estarás bien? —Asentí mordiéndome el labio inferior.
Sonrió convencido y me rodeó con un brazo. Sentir a mi padre así, tan cerca me hacía pensar que todo iba a estar bien.
-Papá… —Dije poco después — ¿Por qué el amor que se tenían tú y mi mamá se terminó?
-Melody…
-No entiendo. Ustedes que querían mucho…
-A veces estas cosas pasan.
-No lo entiendo —Suspiré aferrándome a su cuerpo.
-Mira Melody. Desde que nos dieron la noticia de tu enfermedad todo en nuestras vidas cambió —Asentí, lo sabía perfectamente —Ya no éramos el matrimonio de antes. Ahora teníamos la preocupación de nuestra niña pequeña enferma. Peleábamos constantemente por no tener el dinero suficiente para tu tratamiento, porque ella quería llevarte con un doctor y yo con otro, pensado que era el mejor para salvarte. Peleábamos por estar estresados y preocupados —Fruncí el ceño recordándolo —Y de un tiempo para acá, tú sabes. Ella me retaba diciendo que te consentía demasiado, y yo a ella diciéndole que era demasiado estricta. Nuestra relación se desgastó, Melody, porque no supimos aferrarnos al amor que nos teníamos.
-¿Y ese amor se acabó? —Pregunté tristemente. Él se apresuró a negar.
-Tu madre es la mujer más maravillosa que he conocido —Dijo apretándome entre sus brazos. Sonreí.
-¿Por qué no le pides perdón? ¡Pueden volver! ¡Yo sé que mamá te ama! —Exclamé emocionada separándome de él. Papá me contempló con ojos tristes.
-Melody… no es tan fácil. Nos hemos hecho mucho daño y necesitamos tiempo para que esas heridas curen y para que nuestro amor reviva.
-Vale, entiendo —Dije volviendo abrazarlo. Claro que lo entendía, era exactamente igual a lo que me pasaba con Bill. Él era el chico más maravilloso que había conocido y yo le había hecho daño, ese dolor no lo podría arreglar de la noche a la mañana, no podría hacer que sonriera para mí tan fácilmente. Solamente el tiempo podría decir si me algún día me iba a perdonar.
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Vive cada segundo
RomansaMelody es una chica dulce y tierna. Su mayor deseo tener una vida normal, sin padres que la cuiden como si tuviera dos años por su enfermedad y sin una hermana que le haga la vida imposible. Ella está perdidamente enamorada de un chico que sólo la h...
