Capítulo 11: La pelea y la cita.

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-¿Qué pasó con eso? ¿Por qué lo hiciste? —Cuestioné. Noté que estaba jadeando y que mi voz había sonado angustiada.

-¡Tom! ¡Amor! —Exclamó alguien desde algún lugar rompiendo cruelmente la burbuja en la que estábamos encerrados. Volví la mirada y me encontré con lo que menos esperaba, o más bien, con lo que más temía: Nicole.

Tom fijó su mirada en ella, cambiando por completo de expresión. Su rostro se relajó e incluso me pareció ver una sonrisa sugerente en sus labios. Caminó hacia ella pasando deliberadamente de mí. La plástica no perdió el tiempo y se aventó sobre él, rodeándole el cuello con sus brazos. De pronto sentí grandes deseos de ponerme a llorar al sentirme tan miserable, viendo esa romántica escena que me partía el corazón.

En medio de tanta tristeza sentí una mirada fulminante sobre mí y me di cuenta que la plástica me dedicaba la peor mirada de todas. Quería devorarme, apuntarme con cañón gigante y volarme los sesos de un solo tiro. Aparté asustada, y rápidamente, la mirada de ellos, sobre todo de esos ojos asesinos.  

De reojo pude apreciar cómo se alejaban tomados de la mano. Alcé la mirada y los vi cruzar el patio con rumbo hacia la cafetería. Genial, no tuvo siquiera la decencia de despedirse de mí.  Me dejaba como lo que he sido siempre para él, como un cero a la izquierda. Sin valor, sin voto, sin la suficiente luz como para fundirme con su resplandor.  

Salí del colegio después de subir al salón de clases por mis cosas. Atravesé el portón odiándolo con todo mi corazón y maldiciéndolo a más no poder. Era un estúpido, un idiota incapaz de fijarse en alguien como yo. Me senté en el borde la banqueta, triste y desolada, deseando que Valentina llegara para así poder encerrarme en mi habitación a llorar desconsoladamente. Pero valentina no llegaba y eso parecía ser apropósito.

-¡Melody! —Me llamó alguien con voz dulce. Bill. Iba cruzando el portón con una sonrisa en los labios y andando en mi dirección.

-Ey… —Le dije tratando de sonar animada, pero no lo logré.

-No me di cuenta cuando saliste del salón —Dijo colocándose junto a mí.

-Lo siento, es que tenía prisa, creí que mi hermana ya había llegado. Nada más fui por mis cosas y ni te vi de lo apurada que andaba —Mentí.

-Lo bueno es que aún no llega —Dijo — Te quería preguntar una cosa —Agregó.

-¿Qué pasó?

-¿Te gustaría ir al cine conmigo? —Dijo de golpe. Sonreí pues me pareció lo más tierno que había visto. Definitivamente no se parecía nada a su hermano.

-¡Claro! ¿Cuándo quieres que vayamos?

-Mañana si te parece bien.  

-Déjame pedir permiso y yo te aviso ¿Vale?

-¿No te van a dejar?

-No sé… estoy castigada.

-¿Castigada? —Dijo levantando la ceja —Eres entonces una chica ruda y rebelde —Yo me reí.

-No mucho, pero me he escapado algunas noches —Abrió los ojos, creo que me consideraba otro tipo de chica. Alguien más sumisa y boba.

-Espero y puedas ir.

-Sí, ojalá que sí. Veré qué puedo hacer —Dije riendo.

-Es lindo tu novio —Dijo Valentina en cuanto me subí al auto. Mi hermana tenía una sonrisa amplia y burlona en su boca. Ash, como la detestaba  a veces.

-Olvídalo Valentina, no pienso hacerte caso esta vez. —Dije indiferente.

-Admítelo, es lindo. Se ve que es lindo. —Afirmó y no se equivocaba.

Vive cada segundoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora