Entristecida fijó su mirada en la guitarra que estaba recargada en la pared junto al closet de madera obscura. Esa guitarra que desde hace algunos meses se habia convertido en su todo, esa guitarra que día a día era testigo de cada uno de sus sentimientos.
Melody habia tenido demasiados problemas los últimos años pero ante todo siempre que sus fuerzas se agotaban como hoy, se levantaba; aunque le era casi imposible, ante todo siempre tenía una sonrisa para no hacerse más difícil la vida, pero hoy no podía controlar todas las emociones acumuladas desde hace meses, todos esos sentimientos reprimidos que ahora la hacían llorar sin pudor alguno.
Después de varios minutos intentando calmarse finalmente lo logró, sus ojos poco a poco dejaron de desprender lágrimas pero aunque ya no lloraba por dentro sus ilusiones estaban hechas pedazos, su corazón era un verdadero desastre y lo que más le pesaba era que quizás esas ilusiones no podrían ser reconstruidas después. Esa frase habia logrado sacar a la luz muchos sentimientos enterrados los cuales no tenía idea como volver a ocultar.
Se limpió las lágrimas con un pañuelo y se levantó dispuesta a seguir con su día. Salió de la habitación sin ánimos y fue directo al refrigerador para ver la nota que su madre le habia dejado.
...
Me sentía sin fuerzas, deprimida o algo más que eso, necesitaba urgentemente algo con que entretenerme porque sino terminaría nadando en el fondo de la tina del baño. Utilicé el pretexto de que en una semana ingresaría a mi nuevo colegio en el cual supuse que irían más adelantados así que no me quedó mejor opción que ponerme a estudiar.
Una torre de libros me hacía compañía en el comedor en unos mis minutos eternos, llenos de tristeza y de agonía, pero ni las letras en esos libros me libraban de mis tormentosos pensamientos. A ver asistido a la academia habia sido una pérdida de tiempo, no tenía talento, no tenía gracia, ni mucho menos carisma ¿Qué esperaba al ir a hacer esa prueba? ¡Era más que obvio que no me iban a elegir! Si tantas otras veces no lo hicieron por qué ahora si lo harían.
Suspiré frustrada al darme cuenta del rumbo que habían tomado mis pensamientos. Tomé con decisión el libro de ejercicios de matemáticas pero ni siquiera uno de los problemas más sencillos logré resolver, no habia remedio: Tenía que tranquilizarme y estudiando no lo iba a lograr.
Dejé los libros a un lado y subí a la habitación de Valentina, encendí su estéreo, coloqué mi CD de música favorita y continué perdiendo mi tiempo pensando.
Valentina, mi hermana mayor, tenía una vida envidiable a comparación de la mía. Ella, hacía algunos meses, habia cumplido sus memorables dieciocho años y hacia con su vida lo que mejor le parecía, mis padres no estaban tan pendientes de Vale como de mi, de hecho no recordaba siquiera una situación en la que ellos se preocuparan por ella tanto como lo hacían conmigo; la mayor parte de su tiempo lo ocupaban en mi, cuidándome y sobreprotegiéndome.
Estaba harta y hoy, con todo lo sucedido, mis niveles de tolerancia estaban excedidos, no soportaba mi vida en todos los sentidos y no solo hablo del hecho de no ser aceptada en la academia de música, hablo de absolutamente todo. Mi hermana era más guapa y con un gran carisma, cosas que a mí me hacía falta en toneladas, las personas me ignoraban siempre, tengo un montón de ejemplos de ello. Cuando me miraba frente al espejo nunca me encontraba chiste aparte de mi cara de niña y mi rostro angelical, supongo que esa era la única cualidad que me hacia compañía.
Tener que soportar no ser lo suficientemente agraciada, además, de mi no tan buena suerte y de unos padres que solo estaba sobre mi cuidándome y protegiéndome, era demasiado, demasiado para mí y ahora definitivamente estaba HARTA.
En un intento desesperado por relajarme me puse a tocar guitarra en la habitación de mi hermana, intentando escribir algo que desahogar mis frustraciones. Siempre que algo iba realmente mal me ponía a tocar y en ocasiones funcionaba, al menos eso me alegraba un poco y tenía la esperanza que estaba vez diera el mismo resultado.
...
-¡Debí saber que estabas aquí! —Dijo Valentina entrando a su habitación. — Te busqué por toda la casa... —Dijo sin aliento.
-¿Cómo te fue? —Preguntó Melody, solo por preguntar.
-Demasiado bien, me la pasé como nunca, no tienes una idea de lo que te perdiste.
-Lo imagino —Dijo la pequeña Melody con decepción.
-Oye, oye y por qué esta carita? —Preguntó Valentina al notar el estado deprimente en que estaba su hermana.
-Hay un millón de razones para tener esta cara —Dijo lamentándose —Me han sacado de mi colegio, no me dejaron ir contigo el fin de semana y...
-¿Discutieron de nuevo? —Dijo Vale impidiendo que Melody terminara su frase. Se refería a sus padres, no era algo raro que eso sucediera y cuando así era Melody siempre se lo tomaba mal, para Valentina era mucho más sencillo soportar aquellas discusiones, pero para su sensible hermanita era complicado así que por eso deducía que esa podía ser la causa de su tristeza.
-No es eso —Hizo una pausa dejando intrigada a Valentina —No me aceptaron otra vez... —Dijo con voz sumamente triste y mostrándole el sobre a su hermana.
Valentina tomó el sobre, sacó la hoja de dentro y la recorrió con la mirada.
-¡Eso no puede ser! —Exclamó.
-Creo que no soy buena en esto, aunque cantara seguramente nadie querría escucharme
-A mí si me gustan tus canciones, en especial las letras... —Dijo sinceramente. Se quedaron en silencio unos minutos ambas presas de sus pensamientos.
-¡Ah! ¡Te he traído una sorpresa! —Gritó Valentina de repente en un intento desesperado por alegrar un poco a su hermana.
-¿Una sorpresa? ¿Me has traído tú una sorpresa?
-Ey no hables así me haces pensar que soy la peor hermana del mundo —Refunfuñó.
-Lo eres... a veces... —Dijo la pequeña sonriendo finalmente.
-No te pases o no te daré la sorpresa
-Era solo una bromita, eres la mejor hermana mayor... —Le dijo sarcásticamente.
-La hipocresía tampoco me gusta —Le dijo riendo.
Sacó la cámara de video de su bolso y la conectó rápidamente al DVD y le dio Play para que la película comenzara a correr.
Extrañada, Melody, se acomodó en el sillón sin comprender cuál era la tal sorpresa.
Valentina y sus dos amigas, Lola y Sara, aparecieron en la pantalla.
-Bueno Melody como no pudiste venir mis amigas y yo hemos decidido hacerte esta película, espero que te guste un montón y te alegre mucho. Te quiero hermana —Dijo Valentina siendo grabada por alguien más —Aquí vamos —Gritaron las tres a coro.
Risas, bromas, lugares y muchas personas fueron las imágenes principales del arranque de la película, Valentina estaba muy emocionada mirándose así misma en la pantalla mientras que Melody miraba sin mucho interés la pantalla.
-Ahora viene lo mejor —Advirtió Valentina con emoción. Melody hizo el intento de prestarle aun más atención a la película — ¡Mira peque! ¿No es guapo? —Cuestionó sin apartar la mirada de la pantalla. En la televisión aparecieron un grupo de chicos, pero la cámara enfocaba a uno en especial. Era un chico alto, guapo, de ojos cafés y sonrisa deslumbrante — ¡Es hermoso! —Juraba Valentina.
Al verlo aparecer en la pantalla el rostro de Melody cambio al instante, sus ojos quedaron igual o más hipnotizados que los de su hermana. No parpadeo durante algunos segundos y una tierna sonrisa se dibujo en su rostro.
Sus ojos de iluminaron al ver al chico sonreír, tomó su cuaderno rápidamente, una frase había llegado al instante a su mente, no perdió tiempo y la escribió:
Estoy ahí aunque tú no estés aquí. Tú me alejas de vacio con solo sonreír...
*Nota: Imagen de Valentina
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Vive cada segundo
Roman d'amourMelody es una chica dulce y tierna. Su mayor deseo tener una vida normal, sin padres que la cuiden como si tuviera dos años por su enfermedad y sin una hermana que le haga la vida imposible. Ella está perdidamente enamorada de un chico que sólo la h...
