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Las mañanas eran soleadas como de costumbre, la escuela calmada y las amistades alegres; nada de que temer por ese instante, pero alerta por lo que se aproximaba. Era extraño no haber visto a Amartia en mucho tiempo, su forma de humano le había permitido caer en las tentaciones mundanas y sus dones demoniacos hicieron caer a los humanos en ellas también. Amartia había abandonado su lugar de origen y aunque sus dones no se habían esfumado por completo, era posible que ésta ahora fuese más humana que sus otras formas y su cuerpo híbrido se hubiese adaptado a la estructura humana de la que tanto gozaba.
Selene en su interior, al pensar en su hermana y buscarla en el mundo humanos sentía calma; era algo verdaderamente extraño viniendo de Amartia. Algo como por arte del tiempo la había hecho más dócil y pacífica; algo había calmado las llamas del infierno de irónico corazón frío de Amartia. Y que cada vez que Selene la buscaba, sus emociones eran como de montaña rusa,a veces muy alegre y después muy tranquilas casi inertes. Su vida comenzó a alejarse de la magia, de su naturaleza para volverse más humana por voluntad propia, renunciando poco a poco de la mayoría de sus poderes.
Selene sentía cerca el regreso de su hermana, y por primera vez no sentía miedo y rencor por ella o hacia alguno de sus actos; por alguna razón sentía que su hermana necesitaría de su ayuda, que traería con sigo algo nuevo.
El próximo reencuentro con su hermana, no era la razón por la cual Selene sabía que vendría una catástrofe, sabía que su hermana no era una amenaza. Sabía que era algo más que su hermana en lo mundano. Era grande, estaba cerca y si su hermana había cambiado, ella podría ayudar.

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⏰ Última actualización: Dec 14, 2016 ⏰

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