Ya estaban camino a la casa de Scott. Lo que había pasado había quedado como de lado. No habían dicho ni una palabra sobre eso y la verdad era que Leslie se sentía muy avergonzada como para hacerlo. Scott aún no podía ni quería borrar la imagen de su mente y cada vez que se volteaba para verla quedaba idiotizado.
-Scott, deja de mirarme así- dijo Leslie sin dejar de mirar al frente.
-No puedo evitarlo- dijo Scott mirándola mientras seguía caminando.
-Estás asustándome...- dijo Leslie metiendo sus manos al enorme abrigo negro que tenía.
Por más año que estuviera viviendo en Nueva York le costaba acostumbrarse al frío. Aunque no era uno de esos que te hacían temblar era uno que estando mucho tiempo fuera, como ellos estaban, llegaba a molestar.
-Ya, trataré- suspiró dramático Scott.
Hizo parar a Leslie y le plantó un beso en la mejilla haciéndola sonreír. Leslie sacó una de sus manos del bolsillo y acarició lentamente el rostro de su novio.
-Sabes, te voy a extrañar mucho cuando te vayas- susurró Leslie con la tristeza embargando su tono de voz.
-Estos seis meses pasarán volando, te lo prometo- dijo Scott dejando un besito en la nariz de ella haciendo que se encogiera un poco.
Tomó la mano de ella y besó el dorso de esta bajo la atenta mirada de Leslie. La bajó y la entrelazó con la suya. La temperatura de sus manos se volvió cálida y eso era lo que necesitaban. Y así caminaron otros quince minutos hasta llegar a la casa de Scott.
El ambiente se sentía algo tenso cuando ellos dos entraron. Los padres de Scott veían con cara de pocos amigos a donde estaba sentada Janices quien parecía que no le importaba las miradas furiosas. Leslie miró a los padres de Scott y luego miró a su madre que hablaba tan campante con su prima.
¿Es que no había un momento en que Morgan no estuviera opacando a Leslie? ¿No había un momento en el cual sería vista por su madre? Al parecer no pero ya estaba harta de vivir bajo la sombra su prima.
Mientras su madre siga teniendo favoritismo con Morgan, Leslie no disfrutaría de un momento con su madre. Scott gruñó bajito mientras veía a Janices y a Morgan. No le hacía falta saber que era lo que había pasado. Scott caminó a donde su madre y conteniéndose, para no salir discutiendo o decir algo que pusiera en riesgo a Leslie, preguntó
-Mamá, ¿qué pasó?-
-Janices, ha hecho un comentario que no me gustó y salimos discutiendo- dijo Michelle mirándola con el ceño fruncido.
-Alguien me puede explicar que es lo qué pasó aquí- preguntó Leslie mirando a cada quien.
-Nada, no ha pasado nada- dijo Janices sonriendo sarcásticamente.
-¡¿Como puedes decir eso?! ¡Sabes lo que haz dicho!- gritó Michelle encolerizada. Se levantó rápidamente de su asiento y caminó hasta donde estaba Janices y Morgan.
-Michelle, tranquilízate- dijo James tomándola con gentileza del brazo.
-Es que no puedo estarlo, James. No sabiendo que clase de madre es esta mujer que hasta ahora he considerado mi mejor amiga.- dijo Michelle apuntándole. Leslie frunció el ceño sin entender nada.
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Nuestra jugada perfecta
RomanceY así ellos se encuentran, enamorados el uno del otro y con el miedo en sus corazones de que sean rechazados. Pero como bien dice el dicho; el que no arriesga no gana. Quien de los dos tendría el valor de confesarle sus sentimientos al otro...antes...
