Las manos y las piernas de la pareja habían amanecido entrelazadas. Scott fue el primero en levantarse y sonrió al ver la imagen de su chica pegada a su cuerpo -No te imaginas cuánto te amo- susurró él y dejó un beso en la frente de ella.
Leslie se removió entre los brazos de Scott y abrió un ojo viéndole la fuerte mandíbula. Se veía tan varonil, tan fuerte y tan hermoso. A pesar de ser tan joven tenía una barba y eso, como ya se sabe, era lo que más amaba de él.
-¿Y esto también es para toda la vida?- preguntó Leslie con una pequeña sonrisa -porque no me molesta en lo absoluto- dijo y se acurrucó al costado de Scott.
-Por supuesto que sí. Odiaría despertarme y que no seas lo primero que vean mis ojos- advirtió Scott
-¿A...a que hora sale tu vuelo?- preguntó cambiando radicalmente su estado de ánimo.
En todo el tiempo que Scott estuvo en Nueva York no había pensado que él tenía muy poco tiempo allí. Aunque habían sido los tres días más felices de su vida debían volver a la realidad. Sin evitarlo el día en el que él partiera a California había llegado y había dejado consigo un ambiente de tristeza. Era inevitable no sentirse triste con la ausencia del otro y saber que se iría por quizás un par de meses o años hacía mella en sus corazones.
Scott suspiró exasperado y pasó su brazo por los hombros de su novia. La atrajo a él y la abrazó fuertemente -Dentro de cuatro horas- gruñó Scott.
Leslie iba a hablar pero el nudo en la garganta que se le formó se lo impedía. Tenía unas ganas horribles de echarse a llorar cual niña mimada pero tragó duro. Era inevitable no hacerlo porque esos tres días habían sido los que su relación necesitaba y habían sido unos realmente maravillosos.
-Pues, más vale que en el tiempo que queda me apapaches y me des muchos besos- dijo Leslie con un puchero y Scott besó su cabello.
-Haré algo mucho mejor- se separó de ella y soltó una sonrisa ladina.
-¿Como así?- preguntó Leslie con una sonrisa al ver como Scott se ponía a horcajadas sobre ella y le tomaba las manos poniéndolas a la altura de su cabeza.
-Esto- le beso el cuello tan lento que eso hizo a Leslie cerrar sus ojos y suspirar bajo.
Se apoderó de su cuello mientras Leslie moría por acariciar suavemente los brazos desnudo de su novio pero al tener las manos atrapadas gruñó exasperada. Era increíble como en tiempo récord ya el ambiente estaba muy caliente. Aunque a decir verdad ellos eran los que estaban comenzando a calentarse con cada beso y cada caricia que se brindaban.
Scott observó a Leslie con una sonrisa -Ves, es mucho mejor- y la besó apasionadamente.
Estaban muriéndose por besarse y cuando por fin lo hicieron los dos soltaron un gemido bajito. Sus labios se apoderaron del otro besándolos con ansiedad. Al Scott tener toda su atención en los labios de ella se le olvidó el agarre de sus manos y la comenzó a soltar y eso hizo que Leslie llevara sus manos a la nuca de su novio evitando cualquier movimiento. Aunque la verdad era que a Scott, ni por la mente se le pasaba moverse. No quería y mucho menos podía porque los labios de su chica eran insaciables.
Scott metió sus manos por debajo de Leslie para abrazarla. La atrajo más a él y Leslie sonrió entre el beso al sentir los brazos de su novio casi dejándola sin aire. Estaban increíblemente pegados, tanto que parecían una persona. La lengua de Leslie abarcó gran parte de la boca de Scott haciéndolo jadear. Scott se apartó de los labios de su novia llevándoselos entre sus dientes, nuevamente -Estoy loco por ti. Estoy loco por la forma de tu cuerpo.- susurró Scott sin dejarla de mirar.
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Nuestra jugada perfecta
عاطفيّةY así ellos se encuentran, enamorados el uno del otro y con el miedo en sus corazones de que sean rechazados. Pero como bien dice el dicho; el que no arriesga no gana. Quien de los dos tendría el valor de confesarle sus sentimientos al otro...antes...
