20. El amor

1.8K 142 24
                                        

Ramsés estaba buscando como loco un Centro de Fisioterapia que fuese lo suficientemente bueno y confiable. No quería que cualquiera hablara del progreso de su viejo amigo. Scott y él se conocían desde los inicios de Scott en el mundo del baloncesto. Desde un principio fue el relacionista público de él y le había tomado cariño. Michelle, James y Ramsés estaban hablando de buscar el centro.

-Aquí en Brooklyn hay uno.- dijo Ramsés mientras tecleaba en su teléfono.

-Perfecto. ¿Cuando lo llevarían?- preguntó Michelle con un diminuta sonrisa.

-Tan pronto salga de aquí. A menos que quiera tomarlas en la casa- dijo Ramsés y Michelle y James asintieron.

Michelle y James entraron a la habitación de Scott nuevamente. Agradecieron el no encontrarse con la arribista de la prometida de su hijo. Ellos sabían que ellos no se querían pero como ya Scott era un adulto no querían meterse en las decisiones que él tomaba.

-Ramsés nos dijo que ya te tiene una fisioterapeuta y es de las mejores en la ciudad.- anunció James y Scott negó.

El dolor le estaba matando y necesitaba unos medicamentos para aminorar el dolor. Exigió al doctor unos relajantes musculares y con eso minutos después quedó dormido. James y Michelle se quedaron con él mientras hablaban del futuro de Scott sino hacía lo que el doctor le indicó.

***
-Leslie Wright necesito reunirme contigo- dijo el director del Centro.

-Claro señor Cox- dijo Leslie con una sonrisa mientras agregaba azúcar a su café.

Leslie tomó su café y se encaminó hacia la oficina del director. No sabía de que era lo que tenía que hablar con ella pero no pudo evitar sentirse nerviosa. El señor Cox era un hombre bastante estricto y cuando exige una reunión en su oficina no era precisamente para felicitarte. Aunque Leslie estaba clara en que ella no había hecho nada. Así que no sabía cual era el motivo de esa reunión.

Tocó la puerta y luego de un adelante ella entró -Leslie Wright que bueno verte. Siéntate.- dijo el doctor de unos sesenta y pico de años.

-I-Igualmente- dijo Leslie con la voz nerviosa.

-Cómo se que estás embarazada...- comenzó hablar y Leslie le interrumpió.

-Que esté embarazada no quiere decir que no pueda trabajar. Pienso trabajar hasta el último momento, no es necesario de que me despida- dijo Leslie sin pensar en un segundo lo que dijo.

-Wright, no voy a despedirte- sonrió el director -Escucha tengo en mis manos una gran carrera y he decidido que tú seas mis manos con este chico. Tu eres la mejor de la ciudad y confió en que tú no me defraudarías.- dijo con una sonrisa y Leslie suspiró aliviada.

-Bien, ¿cuando viene?- preguntó Leslie

-Como debe ser unas terapias estrictas y muy fuertes durante unos tres meses tú deberás ir a su casa.- habló mientras buscaba la dirección en el récord encima del escritorio. Se la tendió a Leslie y ella la tomó. La hojeó y -Es un caso estrictamente confidencial, es una estrella deportista-

-Esta bien, ¿cuando empiezo?- preguntó Leslie observándole.

-Mañana, a primera hora te presentas allí.- dijo y sin más le despidió con una sonrisa.

Leslie volvió a su área de trabajo con su amiga. Janet estaba estirando las rodillas de una niño de unos cinco años. Leslie se acercó y ayudó a su amiga quien no paraba de hacerle muecas y voces graciosas al niño para que no se moviera.

Nuestra jugada perfectaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora