Y así ellos se encuentran, enamorados el uno del otro y con el miedo en sus corazones de que sean rechazados. Pero como bien dice el dicho; el que no arriesga no gana. Quien de los dos tendría el valor de confesarle sus sentimientos al otro...antes...
Leslie y Max estaban a punto de tocar la puerta del lujoso apartamento del padre de Leslie. Los nervios les carcomían por dentro. Fred y Liam estarían muy felices de la nueva noticia pero aún no podían ignorar sus nervios. Leslie llevaba una pequeña caja blanca, donde llevaba la sorpresa de ambos, y una pequeña caja de donas de una reconocida tienda que se dedicaba exclusivamente a la confección de donas. Max llevaba un bulto realmente pesado, se quedarían el fin de semana ya que el lunes era un día festivo.
La sonrisa y los brazos abiertos de Fred los recibieron. Leslie no dudó en abrazarle fuertemente. Se alegraba ver a su padre y a su hermanito porque habían pasado varios meses sin tenerlos junto a ella. Max no paraba de sonreír al ver a padre e hija tan emocionados. Con ese abrazo Leslie había caído en cuenta cuan fuerte había sido no ver a su papá por estos es meses.
-¡Mi niña!- dijo Fred emocionado mientras acariciaba el cabello de Leslie -Te extrañamos-
-Y-Yo también a ustedes- Leslie sorbió por la nariz. El embarazo la había hecho el triple de lo sentimental de lo que ya era.
Se separó y unos brazos le sorprendieron por detrás. Por un momento pensó que había sido Max pero en cuanto escuchó el viejo apodo que Liam le decía sonrió y soltó las caja y la funda donde venían las donas. Se giró para estrecharlo en sus brazos con la sonrisa más deslumbrante de todas -Mi loca hermanita- dijo y comenzó a hacerle cosquillas. Leslie se removía entre los brazos de su hermano tratando de evitar las cosquillas.
-¿Entonces seré abuelo?- preguntó Fred con el rostro confundido.
Tan pronto se había caído las cajas, Max se dobló a tomarlas pero no contó con la rapidez de su suegro. Quien había tomado la caja y los botines tejidos en sus manos. Tragó duro y miró a Leslie nervioso quién sonreía bajo la atenta mirada de los tres hombres junto a ella -Bueno ya que arruiné la sorpresa...¡Sorpresa!- dijo Leslie emocionada.
Liam abrazó a Leslie riendo por la feliz noticia. Sería tío y sería uno muy alcahuete, de eso no cabría duda. Varios segundos después Fred se unió al abrazo y al ver a Max a un lado siendo testigo de la imagen, lo atrajo al abrazo grupal. Se respiraba alegría y emoción en aquel apartamento.
-Seré el tío más alcahuete de todos- dijo Liam con una sonrisa en sus labios.
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Por fin entraron al apartamento luego de aquel abrazo. Max dejó el bulto junto al sofá mientras Liam dejaba las cajas encima de la mesa del comedor -¿Cuanto tiempo tienes?- preguntó Fred sentándose junto a Leslie.
-Unas doce semanas- dijo con una sonrisa ella.
-¡Ay Dios mío! Aún no lo creo- casi chilló de emoción Fred al ver lo que Leslie hacía. Había tomado una mano de ella y la posó en su vientre -Por favor cuídate...- susurró viéndola algo triste.