Varios meses después, Leslie estaba a punto de salir para encontrarse con Rylie. Estaba de vacaciones y como hace casi un año no se veían quedaron para ponerse al día. Salió de su apartamento y luego de cerrar se encaminó al restaurante Je'Taime.
Ya Rylie se encontraba allí y cuando la vio entrar por la puerta casi gritaba de lo emocional que estaba. Las dos se abrazaron hasta quejarse por lo duro que lo estaban haciendo y se sentaron -¡Gordis, tanto tiempo!- dijo con una sonrisa Rylie.
-Sí Ry, mucho. Me encanta tu pelo así de cortito. Te ves hermosa- dijo sonriendo.
-Y tu te ves radiante. Hace mucho que no te veía así. ¿Algún marchante que te tenga loquita?- preguntó haciendo un movimiento gracioso con las cejas haciendo reír a Leslie.
-Pues sí...- suspiró con una sonrisa Leslie.
-Anda, y tu amiga ni por enterada- dijo fingiendo enojarse y Leslie la miro con el ceño fruncido -Ya me calmo- dijo con una sonrisa -Entonces, ¿como se llama?- preguntó
Leslie le contó con lujo y detalle como, cuando y donde había conocido a Max. Le contó cada detalle que él tuvo con ella, como la esperó casi un año para hacerla su novia. Rylie estaba feliz por su mejor amiga y por su relación. La felicitó y le exigió conocer al chico. Aunque Leslie le había enseñado una foto de él quería conocerlo en persona.
Además de su relación, Rylie veía a Leslie que aún seguía desanimada. No era la misma Leslie de hace cinco años, no era la misma Leslie que reía por todo y por nada a la vez. Sabía que trataba de disimular su dolor pero Leslie era un fracaso haciéndolo. Y lo entendía, entendía que Leslie aún sufriera por su hijo. Por más tiempo que pasara se sentía como si hubiese sido el día anterior.
-Y tú ¿cómo estás?- preguntó y Leslie se le esfumó la sonrisa que tenía en su rostro.
-Pues sobrellevandolo.- suspiró cansada -Se que ha pasado mucho tiempo pero es que es inevitable no sentir un nudo en la garganta cada vez que veo a un bebé o a una mujer embarazada.- se le hizo un nudo en la garganta de solo pensarlo. Comenzó a jugar con la servilleta sin mirar a su mejor amiga.
-Sí hubieses tenido un lugar donde llorarlo sería mucho mejor ¿verdad?- preguntó y Leslie asintió.
-Claro...un lugar donde llevarle flores o ir cuando necesitara paz. Eso debía ser más llevadero. Aunque no dejara de doler por lo menos aminoraba.- dijo y Rylie asintió con el rostro triste.
-Pero aún puedes tener más hijos...- habló y Leslie le miró amenazante -Me importa muy poco lo que digas. Eres joven y no puedes dejar atrás un momento tan especial por la pérdida de uno pudiendo tener más hijos.- dijo y Leslie seguía en silencio. Rylie resopló frustrada por no hacer entrever a Leslie que debía seguir adelante.
-Ya sabes lo que pienso- dijo entre dientes Leslie y Rylie rodó los ojos.
-Sí lo sé. Algo completamente estúpido...- habló y sólo recibió una mirada dura y seria -Perdona que te lo diga así pero para eso estoy. Dime una cosa, sí Max y tú tienen futuro, que espero que sí, y el anhela tener hijos ¿que le dirías? ¿Que excusa le darías?- preguntó y el rostro de Leslie parecía que le hubiese caído un balde de agua fría.
-N-no sé...- susurró ella.
-Gordis, tienes que dejar ir al bebé. No digo que no lo extrañes y te olvides de él pero tienes que seguir con tú vida. Tienes que seguir adelante y crear una nueva familia. La que quedó inconclusa.- sugirió Rylie y Leslie sonrió.
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Nuestra jugada perfecta
RomanceY así ellos se encuentran, enamorados el uno del otro y con el miedo en sus corazones de que sean rechazados. Pero como bien dice el dicho; el que no arriesga no gana. Quien de los dos tendría el valor de confesarle sus sentimientos al otro...antes...
