Importante:
Hace unas horas subí la primera parte, agradecería mucho revisaras que ya la leíste para evitar spoilers ❤.
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Lisa
Odié que Cecilia no volviera con nosotros, pero fue mucho peor enterarme que viajaría a vivir con su abuela. ¡Con su abuela! ¿Quién en su sano juicio se le ocurrió eso? Según con ella estaría mejor. Yo no lo creía así. No la conocía mucho, pero desde que era una niña su madre le decía que su abuela era malvada, que todo lo había aprendido de ella.
La habían sacado de las garras de su mamá para mandarla a algo peor. Lamentablemente papá tenía razón, ya no podríamos hacer nada, sólo cuidar que la trataran bien y el cambio fuera para mejorar.
Cecilia salió para Guadalajara, junto con una trabajadora social, un miércoles por la tarde. Me dejaron despedirme de ella en el aeropuerto.
Recuerdo que lloré mucho. Éramos amigas desde antes de saber el verdadero significado de esa palabra. Era la única a la que le confiaba mi vida y con la que tenía un lazo especial. Me dolió saber que ya no sería lo mismo, pero me dolió más saber que en todos estos años no hice nada por ella. No valoré los buenos momentos que vivimos. Si hubiera sabido que un día la distancia se interpondría entre nosotros hubiera atesorado todo con más intensidad, pero pensé que siempre sería así, que todas las mañanas la vería en el colegio, que nos encontraríamos apenas con una llamada y que estaríamos a unos metros de distancia.
Las cosas no serían igual, pero pondríamos todo de nuestra parte para que nuestra amistad siguiera fuerte. Sería difícil, pero podríamos con eso. Unos kilómetros no echarían todo a la basura.
—¿Vas a escribirme? —le pregunté mientras esperábamos que llamaran a su vuelo.
—No me gustan las cartas —reconoció—. Mejor llámame o escribe mensajes, son más rápidos. Espero tenga internet.
Sí, yo también esperaba eso.
—Te llamaré todos los días hasta que esté segura que estarás a salvo —le prometí cuando escuché la voz que nos invitaba a despedirnos.
—Estaré bien —se encogió de hombros. Ella ya no lloraba. Estaba cansada de rodar de un lado para otro. Fastidiada de no ser nadie para nadie. Para mí si lo era, pero era consciente que necesitaba más. Necesitaba una familia.
Yo tenía una. Valoré mucho a papá ese día. Mucho, más que nunca. Cuando era niña, debo reconocer, que ansié una familia como los otros. Incluso algunas veces sentí que no tenía una, pero sí que lo hacía. Y cuando crecí me di cuenta que no podía tener una mejor. Nunca me faltó nada porque papá siempre procuró que nada lo hiciera. Se partió en su trabajo para darme una vida sin carencias. Se partió en el hogar para jugar todos los papeles. Había abandonado mucho de sus sueños por mí. Me había puesto en el primer peldaño de su vida. Me dio una familia, con todo lo que eso incluía. Tuve que estar en medio de un aeropuerto despidiendo a una de las personas más importante de mi vida para darme cuenta que no siempre lo que nos hacen creer que merecemos es lo mejor que podemos obtener.
—Te quiero mucho —la abracé antes de que desapareciera.
—Yo igual.
Suspiré con pesadez al perder su imagen. Ya no estaría conmigo. Aguanté las ganas de llorar y me acomodé en el asiento que antes ella ocupaba. Me sentí sola entre tanta gente de un lado a otro. Un trozo de mí se fue sin saber que esperar.
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Querida novia de papá
RomanceTener diez años no es fácil. Compartir a tu padre todas las semanas con un remplazo del recuerdo de mamá, tampoco lo es. He visto cientos de caras pasar por la puerta, pero puedo contar con los dedos de las manos las que lograron hacerlo más de dos...
