Capítulo 20

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Después de casi un mes en ese lugar, Tsukishima ya tenía su propia rutina establecida. Tomaba el desayuno con Yamaguchi todas las mañanas en la terraza, charlaban, daba un corto paseo por el jardín, leía lo que fuera que le pareciera interesante bajo la sombra de un árbol mientras tomaba algún aperitivo. Tomaba el almuerzo también en el jardín, daba otra caminata después de su siesta de las tres y volvía a su habitación antes de cayera la noche. Trataba por todos los medios posibles de mantenerse el mayor tiempo fuera de esa casa; donde la presencia de Kuroo podía percibirse en cada maldito rincón.

Lo sentía como un acto cobarde, como si estuviera huyendo, pero funcionaba para él.

Sin embargo había días, como ese, en los que esa presencia era más fuerte y abrumadora. En las que su cuerpo resentía su ausencia y sentía que lo necesitaba, saber que no estaba le provocaba tanta tranquilidad como ansiedad. Era lo mismo cuando estaba con Hinata, pero no cayó en cuenta de que lo que estaba experimentando era por Kuroo hasta que volvió a verlo. Hoy también era uno de esos días en los que sentía cierta tranquilidad, no lo comprendía, Yamaguchi aseguraba que Kuroo no había vuelto a la casa más de tres ocasiones, ocasiones en las que se sintió exactamente como lo hacía ahora.

Tal vez ya estaba perdiendo la cabeza.

Una parte de él sabía que estaba ahí, no podía explicar cómo, pero lo sabía. Tal vez se estaba volviendo loco.

— ¿Ese libro es interesante? — preguntó Yamaguchi con una ceja alzada. Cómo casi todo los días el menor masajeaba sus adoloridos pies en el jardín, no le había pedido que lo hiciera, pero él insistió. Tenía que admitir que estaba cuidando muy bien de él, sin embargo era incapaz de bajar la guardia a su lado.

— No realmente, pero supongo que está bien para pasar el tiempo — admitía que un libro sobre teoría del ajedrez no resultaría interesante para nadie, pero cuando lo vio en la biblioteca de aquel salón de lectura sintió nostalgia. A demás de los juegos de azar su padre también gustaba del Ajedrez y cuando notó ese libro no pudo evitar recordar el tiempo en el que él y su hermano jugaban en casa o recordarlo tratando de enseñarle a jugar.

Observó la cubierta del libro; estaba un poco gastada, le pareció que desentonaba un poco con los libros con cubiertas nuevas y brillantes del estante. Estaba fuera de lugar y no lo decía solo por qué su viejo estado contrastaba con los demás, era porque no había otro además de este tercer volumen solitario. Quizá habían olvidado desecharlo y creyó que era un poco deprimente.

Repentinamente un fuerte apretón en el pie causó que dejara caer el libro y que empujara inconscientemente al moreno haciéndolo caer hacia atrás — Ten más cuidado — exclamó Tsukishima. Yamaguchi le dio una mirada de disculpa, no había caído relativamente fuerte, pero aún seguía sentado sobre el césped — No importa, ya puedes dejar de...— Tsukishima notó que algo había caído de entre las páginas, era una fotografía; la misma que encontró aquella vez en el ordenador. Su madre, Yaku, Kenma, Kuroo y otras dos personas; todos sonreían, felices y relajados.

El moreno especialmente parecía otra persona, no solo parecía estar en su adolescencia, también parecía tener un brillo especial en los ojos.

— Se parece mucho a ti...esa señora, es muy bonita — murmuró Yamaguchi observando detenidamente la fotografía — ¿Es algún familiar tuyo? — su rostro no mostraba expresión alguna, su mirada, tan ausente de todo, estaba fija en la imagen de la fotografía como si quisiera atravesarla ¿La conocía? ¿O quizá había escuchado alguna historia de ella en el tiempo que había estado viviendo en la residencia de Kuroo? Él parecía saber muchas cosas, por lo que no descartaba esa posibilidad.

CHOICES [Omegaverse] [Editado]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora