Capítulo 16

4.4K 482 362
                                        

>3< Actualización >3<

.

.

***************

Sus pasos hacían eco por la desolada calle, la tenue luz de los faroles no era competencia para las oscuras sombras que devoraban todo a su alrededor y parecían sumirlo en la nada, sin embargo aún con la escasa luz, sus ojos fueron perfectamente capaces de ver el rastro de sangre de la presa que estaba casando; advirtió gotas pequeñas y gruesas, marcas de arrastre que debían pertenecer a la pierna que recibió una de sus balas. También notó el aroma de su miedo y desesperación.

Ese hombre ya no era tan especial y arrogante ¿Verdad?

El rastro carmesí desapareció dentro un callejón que parecía rechazar a la luz de la luna y abrazar a la eterna noche. Sonrió. La oscuridad era perfecta para su trabajo. Todavía recordaba cuando su madre le advertía que la oscuridad albergaba a ladrones y asesinos en cada esquina, criaturas sin corazón que podían arrebatarle la vida sin sentir remordimientos, y que debía alejarse, incluso que debía correr de ser necesario. Qué razón tenía ella, él era uno de ellos después de todo. Avanzó, sus pasos eran lentos y tranquilos, quería darle un poco de tiempo para creer que todavía podía salvar su inútil vida, no había nada mejor que destrozar una esperanza recién construida...o eso le habían dicho.

Había quienes hacían esto por placer, sin embargo él solo estaba haciendo su trabajo.

Se tomó el tiempo para comprobar su arma, a pesar de que sabía que solo había usado tres balas en puntos no letales, quería que todo marchara bien, odiaría decepcionar a su víctima. Parecía que hoy era su día de suerte, era un callejón sin salida, la persecución, si es que podía catalogarse como tal, estaba a punto de terminar y casi se sintió decepcionado. Como un niño que no quería que el juego terminara.

Con pasos sigilosos se acercó hacia el jadeante hombre que se ocultaba entre bolsas de basura que desprendían un desagradable aroma, las pateó, una a una y cuando estuvo totalmente descubierto apuntó su arma justo entre sus ojos. El hombre rogó, sollozó y se arrastró por su vida, no quedaba nada de la arrogancia y el orgullo con el que se mostró ante él cuando trató de comprar su cuerpo hace una hora. Casi sintió pena por él, sin embargo ese sentimiento murió casi instantáneamente. Jaló el gatillo, disparando tres veces, y la cabeza del hombre estalló en un regadero de sangre y materia cerebral que salpicó su rostro.

El eco de los disparos rebotó contra las paredes y se disipó en la nada, un par de gatos callejeros salieron disparados de entre la basura ante el ensordecedor sonido del arma y se perdieron en la oscuridad de la calle. Sintió un poco de pena por haber interrumpido su cena. Suspiró. El trabajo estaba terminado, agradecía esta vez no tener que deshacerse del cuerpo, pues era una tarea bastante problemática y sucia para alguien de su tamaño, complexión y raza. La última vez el peso del cuerpo le hizo caerse con él dentro de la cloaca, fue una situación muy...horrible y se estremecía cada vez que la recordaba.

Personalmente prefería trabajo de infiltración, espionaje y robo de información, su tamaño le permitía moverse con facilidad y su flexibilidad adaptarse a cualquier situación adversa, pero a veces simplemente no había de otra. A pesar de que ya había sido reprendido por ello en el pasado, siempre trataba de asegurarse de que sus víctimas merecieran realmente la muerte y por ende se aseguraba de conocerlos a fondo. Gracias a ello nunca había matado a alguien que realmente no se lo mereciera.

Suspirando tomó su móvil y marcó aquel ya conocido número, necesitaba reportarse antes de que volvieran a reprenderlo por retrasar el trabajo más de la cuenta — Ya está hecho — habló en un susurro, no llevaba mucho tiempo en este negocio, sin embargo parecía adaptarse muy rápidamente y había aprendido a adoptar ciertos hábitos, como la cautela y el siglo, de sus superiores.

CHOICES [Omegaverse] [Editado]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora