Parte 10

98 10 0
                                        

—Vamos di algo, lo que sea — pidió mientras le daba de comer en a la pequeña frente a él —Puedes decir comida, pan, cereal, ¿Basquetbol? Lo que sea...— sin embargo lo único que obtenía de su parte era una mirada de desconcierto.

—Taiga no la presiones — se escuchó la voz de su esposo, el otro simplemente lo ignoro, sabía lo que iba decir, "La niña necesita su espacio".

—Tetsuya no es presión es... bueno ya tiene seis años casi cumple siete y no ha dicho nada, ni una sola palabra; ¿No quisiera escuchar un Papá o Mamá o algo? — la niña se lo quedo viendo un rato hasta que por voluntad propia bajo de la mesa y se fue corriendo sin decir nada.

—Sabes que me gustaría pero no podemos obligarla ya hablara cuando lo necesite...— omitió el "Creo" ya que en realidad su hija era mucho más independiente de lo que quisiera.

Kagami Ai la pequeña que llego sin avisar a nadie, para sorpresa de ambos padres quien creían imposible el hecho de volver a tener a un bebe fue como si un meteorito les seria encima.

Sin embargo la felicidad fue opacada por el hecho de ser un embarazo de alto riesgo pues el cuerpo de Kuroko no podría resistir nueve meses, así que como lo indicaron los doctores Ai nació a los siete meses. Su recuperación fue formidable, desgraciadamente ninguno de sus amigos pudo estar ahí para apoyarlos pues no solo a ellos los sorprendieron con una nueva oportunidad de ser padres.

No se habían dado cuenta de realmente eran padres de nuevo, Kuroko casi se queda sin hablo fueron tal feliz, sin embargo solo había un pequeño problema: Ai no hablaba; según los doctores no tenía nada que le impidiera hablar en ninguna forma.

—Pero ni si quiera va a la escuela, estudia en casa — Kagami era el que posiblemente más se preocupaba.

—No es tan malo — pero Kuroko era otra historia, para el Ai significaba su mundo entero, a veces solía pensar que ella no hablaba por su egoísmo debido a que no quería perderle pero... pero en su corazón lo único que quedaba más que nada era protegerla.

—Lo es, en el fondo yo tampoco quiero que se aparte de nosotros pero debe hacerlo—

—Y lo hará, pero por ahora no — sería difícil recorrer ese camino a sabiendas que no podían desprenderse tan fácil de la pequeña.

—Por cierto lo del viaje a América—

— ¿Qué con eso? — de nuevo esa discusión.

—No sería tan problemático no ir— el más bajo lo miro atento meditando un momento.

—Iremos, Himuro-kun es tu hermano además de que se esmeraron en la recepción y por lo que investigue será un boda en grande y yo no me la pienso perder— así estaban las cosas por más que insistía en no ir el otro no aceptaba.

—Pero... pero...las bodas dan miedo—

— ¿Nuestra boda te dio miedo? — Estaba metiendo la pata y lo peor es que ya no tenía argumentos para reparar sus palabras, cada vez que hablan de bodas las cosas se complicaban— ¿A caso pensabas huir?, ¿Me estás diciendo que no te gusto nuestra boda?, ¿Qué hizo falta para hacerte feliz ese día que yo considero tan especial? —agregaba mientras le miraba retadoramente, se notaba su enojo.

—No, no, lo digo por la de Kise y Aomine, Murasakibara y Akashi, Takao y Midorima la de Kiyoshi y ese tipo que no me acuerdo quien es, pero que nunca me agrado o la de la capitán y la entrenadora — corrigió completamente asustado por lo que pudiera suceder.

— ¿Enserio?—

—Si... ¿A caso no lo recuerdas? — Pregunto intentando sonar muy convincente— Porque la nuestra fue la más hermosa y no hubo heridos o inundaciones o cangrejos o lechugas o panques o mareadas por un toro mecánico o bueno al menos si terminamos el baile o... — Kuroko río por lo bajo, era cierto su boda fue la única donde en la foto del recuerdo todos estaban de pies y sin heridas.

HOMEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora