Parte 12

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Estados Unidos:

Tras dejar de lado un rato sus obligaciones como empleado de tiempo completo Masaru fue despedido, no pensó que algo tan simple le trajera tantos problemas, ahora debía buscar un nuevo empleo, ¿Dónde encontraría uno?, no era tan fácil y lo sabía. Camino durante algunas horas esperando a que una idea le cruzara por la cabeza, ninguna se dignó a parecer. La mala suerte lo estaba buscando y seriamente el parecía chocar precisamente con ella.

Más eso no era importante ahora.

En el orfanato las cosas solo parecían ir peor, Valentina la dueña del lugar había tenido la genial idea de golpear a uno de los más pequeños por lo que Takeshi no pudo soportar que lo golpeara de esa manera, sentía dolor de solo recordar que ese era el hace unos años y que igual que ese pequeño deseaba que alguien lo defendería. Pero nadie lo hizo.

La mujer estaba furiosa por la intromisión del chico, le aventó cosas que al tocar su cuerpo solo producía en él un gemido de dolor. Taisei quien estaba observando la escena no podía soportarlo, ya no podía hacer más:

— ¡Déjalo en paz!— grito al notar que la mujer ya no estaba en sus cinco sentidos debido a las drogas que consumió en la comida

— ¡Malditos mocosos!, Todavía que les doy un lugar donde quedarse, techo, alimento, ¡Así me pagan!, Ojala se hieran muerto en cuanto los abandonaron, ¡Fuera de aquí no quiero ver sus asqueroso rostros por aquí! — Caminaba tambaleante — Y llévense a sus amiguitos con ustedes — refiriéndose a Loise y Natsuki quienes estaban por llegar.

Ambos aprovecharían esa oportunidad, querían ser libres, querían darse un respiro por lo que no dudaron en salir corriendo de ese lugar lo más rápido posible.

No se dieron cuanta si alguien los seguía, solo pedían una cosa. Encontrar a los faltantes miembros de su familia cosa que extrañamente sucedió, la noche hacía de las calles más peligrosas por lo que en cuanto los vieron se acercó a ellos a explicarles la situación, ellos inmediatamente entendieron. Loise miro a Natsuki quien al parecer era el menos afectado, si bien quería salir de ese agujero no lo hacía porque no tenían otro lugar a donde ir.

—Como sea, solo hay que buscar a Masaru, creo que el puedo ayudarnos — dijo Takeshi ya un poco más calmado, sentía culpa por dejar a su amigos sin un techo en el que vivir.

—No te preocupes de todas formas ni quería estar en ese horrible lugar, es hora de empezar de nuevo — La chica le pido calma y serenidad, a pesar de ella también estaba preocupada; ¿A dónde irían ahora?

— ¿Taisei? — pregunto Natsuki al notar que su amigo estaba como en las nubes, su rostro denotaba un profundo dolor.

— ¿Y si ya no puedo seguir con esto? —

— ¿No estás planeando regresar? — se alarmo Loise al ver a su amigo con ese rostro, mas solo negó con la cabeza pidiendo que olvidaran lo que haba dicho hace solo unos segundos.

—No digas esas cosas, lo importante es que estamos juntos — lo abrazo en señal de apoyo, era cierto ahora lo único que tenía en el mundo eran sus hermanados.

—Vayámonos de una vez, no quiero estar cerca de este lugar nunca más — pido Takeshi, cabía la posibilidad de que pronto los bucarán puesto que al orfanato no le convenía perder miembros, pero lo importante ahora era desaparecer de su radar.

Los cuatro caminaron por las obscuras calles del vecindario, había cosas extraños en ese lugares, más bien era que las lámparas funcionaran, casi nunca estaban encendidas a esa horas de la noche, suerte para ellos. Llegaron a donde Masaru trabajaba, en cuanto preguntaron por él les dieron la noticia que desde hace un rato que lo despidieron por ponerse a descansar en hora de trabajo.

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